46. LA DEMOLICIÓN DE NAVARRA
Sunday, December 11, 2005
Todo estaba previsto y apalabrado. La declaración por el parlamento de Cataluña definiendo a esta comunidad autónoma como nación (sic) y por tanto como sujeto de soberanía, permitiendo así que una supuesta modificación del estatuto de autonomía fuera en realidad una constitución catalana, era la llave que iba a posibilitar que ETA declarara la tan manida y mendigada por parte de Zapatero tregua. La tregua navideña.
Porque ETA no es como algunos indocumentados dicen una banda de asesinos o psicópatas, sino una organización muy seria del nacionalismo étnico vasco de ideología totalitaria y que utiliza el terrorismo junto con otros medios como el político, sindical, social y cultural para alcanzar su fin político, que es la autodeterminación de Vasconia.
La trampa ideada por ETA y comprada por Zapatero para engañar a la opinión pública, puesto que nunca podría justificar el armisticio con ETA a cambio de una cesión política, es la constitución de dos procesos de negociación paralelos.
Por un lado, una mesa de organizaciones políticas, en la que estaría incluida como es natural Batasuna, el aparato político de ETA y a quien ese don nadie de la política vasca que es Patxi López ha declarado su amor en las páginas del diario de ETA Gara, que negociaría “a la catalana” la soberanía de Vasconia bajo el disfraz de otra supuesta modificación del estatuto de Gernika.
Por otro lado, la negociación de tú a tú entre el gobierno español y ETA para arreglar el tema de los 700 presos y casi otros tantos deportados y exiliados de la organización terrorista. Excarcelación por etapas y bajo todos los disimulos imaginables para no enajenarse a la opinión pública, a cambio de una promesa de cese definitivo del terrorismo.
Pero algo parece que ha fallado cuando la esperada tregua navideña de ETA, otra tregua-trampa para la democracia española, no llega. Es cierto que todavía puede ser declarada en cualquier momento, pero se intuye que ETA está exigiendo algo más antes de hacerlo, y ese algo no llega.
ETA acaba de anunciar en su comunicado algo obvio, pero que quizá por eso mismo ha pasado desapercibido, y que posteriormente ha sido ratificado por su portavoz político Arnaldo Otegi. Y es que su objetivo político irrenunciable se basa en dos pilares: soberanía y territorialidad. Y ahí puede estar la clave de la cuestión. Zapatero le promete la soberanía de la nación vasca (sic) al modo catalán, pero hay algo que falta para el programa máximo de ETA, y es el concepto que se esconde bajo la palabra territorialidad.
Territorialidad quiere decir que ETA considera imprescindible la anexión de Navarra al País Vasco para conformar su mito de la gran Euskal Herria. Como buenos nacionalistas étnicos saben que todo proyecto para construir una nación étnica necesita tres elementos básicos: un indicador identitario, un enemigo común y un espacio vital. Donde el nazismo alemán utilizó la raza aria, ETA emplea el euskara; donde el antisemitismo, el antiespañolismo; y donde la anexión de la “germanófona” Austria, la anexión de la primitiva Vasconia, Navarra.
Porque para que una nación de base étnica sea viable necesita ineludiblemente un lebensraum o espacio vital, y así como el etnicismo alemán definió el espacio vital como el mítico solar ario, el nacionalismo étnico vasco definió con Sabino Arana, un nazi avant la lettre, la no menos mítica Euskal Herria primigenia que incluye los siete territorios. Y es necesario porque para esa viabilidad euskalherríaca se necesita una mínima masa crítica, tanto en términos de territorio, como de gentes y de PIB. Así de simple.
Garantizada por Zapatero la soberanía vasca como nación (sic), ETA exige el segundo pilar, la anschluss o anexión de Navarra. Y esto es difícil de conceder por Zapatero. No porque esa infamia no pueda ser ejecutada por el charlatán de la feria de la Moncloa, sino porque hoy por hoy no tiene poder en Navarra. En esta comunidad foral gobierna UPN, que de ser el socio del PP en el antiguo Reyno, ha pasado a ser algo así como un frente de ciudadanos navarros contra el imperialismo vasco, ante la deriva pactista del PSN no sólo con los nacionalistas de PNV-EA sino incluso con los compañeros de viaje de ETA. Un frente que aglutina a todos los ciudadanos navarros, de derechas o de izquierdas, que se oponen al proyecto del etnicismo vasco.
Zapatero no puede prometer a ETA otra cosa que, en las elecciones autonómicas de Navarra de Mayo del 2007, intentar arrebatar la mayoría a UPN con una alianza encubierta de socialistas y nacionalistas, como ha hecho en Cataluña y Galicia, y pretende desarrollar en el País Vasco. Pero para eso necesita un impulso mediático que, dado el declive del proyecto ZP, sólo puede ser una tregua de ETA. Pero antes de la tregua ETA exigen garantías respecto a Navarra, garantías que ZP ahora mismo no puede dar. He ahí el círculo vicioso en el que se mueve y se remueve Zapatero.
Por eso el presidente español está intentando alguna otra concesión que posibilite la tregua. ¿Cederá tácticamente ETA para posibilitar el plan de Zapatero? ¿Cederá ZP haciendo alguna concesión en el tema del acercamiento de algunos presos? ¿Cederán los dos?
La tregua-trampa llegará. Porque conviene a ambos, a Zapatero y a ETA. Pero el camino puede ser más largo y tortuoso de lo que los mentores de ese plan, el grupo mediático de PRISA, calcularon en su día. Y de lo que no cabe ninguna duda es de que al final del proceso, la nación vasca (sic) necesita la anexión de Navarra, porque esta comunidad es el botín necesario para el imperialismo vasco. Para el nacionalismo catalán Valencia y Baleares son también un botín, así como para los nacionalistas gallegos que ahora reclaman comarcas de León y de Asturias, pero no un botín imprescindible como es el caso de Navarra. ETA, aunque reclama el País Vasco francés, puede renunciar a él, pero nunca lo hará a Navarra, porque es imprescindible.
Navarra es ahora mismo el dique que frena la declaración de la tregua por parte de ETA, y por la tanto el éxito de Zapatero. La desaparición de la comunidad foral de Navarra, la pérdida de la libertad y de la igualdad de los ciudadanos de Navarra, es el precio que exige ETA. Pero los estrategas que iluminan al vendedor de crecepelo de la Moncloa saben que los diques son eliminables. Los diques de contención pueden ser demolidos.
¿Seremos algún día espectadores de la demolición de Navarra?
45. ¿A DÓNDE HAN IDO TODAS LAS FLORES?
Tuesday, November 1, 2005
La elección de Patxi López a la búlgara (96,7 % en el congreso del PSE), sólo tres años después del asesinato político de Redondo, cuyos seguidores encabezados por Carlos Totorika consiguieron cerca del 40 % de lo votos en el congreso de 2002, demuestra a mi parecer la imposibilidad de regenerar el PSE para el socialismo ilustrado, el socialismo no nacionalista, el socialismo progresista. Los socialistas vascos han mimetizado desgraciadamente la deriva sin retorno hacia el social-nacionalismo del PSC.
Todo el PSE está detrás de López porque este pobre hombre es el peón de ZP, el que manda. ¿Cómo va a levantar la bandera de la izquierda no nacionalista alguien del partido con un futuro cierto a corto plazo de ser laminado, cuando los intelectuales vascos progresistas –no obligados al seguidismo de la militancia- que defendían la política de Redondo ahora están hipnotizados por el zapatero de Hamelin?
¿A dónde han ido todas las epístolas casi semanales contra el nacionalismo de intelectuales como Fernando Savater y otros?
¿A dónde han ido todos los 123 firmantes de la carta de apoyo a Redondo redactada por Muñoz Molina el 18 de febrero de 2002 y encabezada por profesores universitarios como los catedráticos Antonio Beristain, Francisco Llera, Andrés de Blas, José Miguel Fernández, José M. Barandiarán, Javier Corcuera y Carmen Maganto; miembros de plataformas pacifistas, entre ellos Vidal de Nicolás y Cristina Cuesta; intelectuales como Fernando Savater, Javier Marías, Alberto Corazón, Mario Onaindia, José Ramón Recalde, Agustín Ibarrola, Mikel Azurmendi, Raúl Guerra, y Fernando G. de Cortazar?
¿A dónde han ido todos los miembros del PSE que en el congreso de 2002 apoyaron a Totorika por ser fieles al proyecto no nacionalista de Redondo como Rosa Díez, Maite Pagazaurtundua, Ana Urchueguía, Mikel Cabieces, Carlos Pera, Nicolás Gutiérrez, Paco Llera, Teo Uriarte, Ignacio Latierro, José Ramón Recalde, José Antonio Maturana, Ángel García Ronda, Guillermo Echenique, Joana Madrigal, Pello López de Muniain o Xesqui Castañer?
¿A dónde han ido todas la flores de la primavera iluminista que habían de acabar con el invierno nacionalista?
Ya lo cantaba Pete Seeger en nuestra juventud …
Where have all the flowers gone?
Long time passing
Where have all the flowers gone?
Long time ago
Where have all the flowers gone?
Girls have picked them every one
When will they ever learn?
When will they ever learn?
44. ETA SALVARÁ A ZAPATERO
Saturday, October 15, 2005
No hay bien ni mal que cien años dure, y parece que, aunque lentamente, la estrella de Zapatero como líder ilusionante de la ciudadanía española empieza a declinar. A pesar de sus proclamas constantes de talante (¿el desprecio y la ocultación en tragedias como el incendio mortal de Guadalajara y el accidente/derribo de dos helicópteros en Afganistán?), de diálogo (¿la exclusión del partido que representa a diez millones de españoles en los temas de Estado como la política internacional y la modificación de los estatutos y la propia constitución?) y de ansia infinita de paz (¿rindiendo el Estado de derecho a una organización terrorista?), las encuestas empiezan a señalar el declive en popularidad de Zapatero.
A pesar de su extraordinario marketing político, a pesar de tener el ochenta por ciento de los medios de comunicación narcotizando a la sociedad española, insuflando el nuevo opio del pueblo que es el zapaterismo (talante, diálogo y paz) por tierra, mar y aire, tanto desde los medios estatales –como siempre, meramente gubernamentales-, como desde el brazo mediático del jefe de Zapatero, Jesús Polanco –es decir, El País, la SER y Canal Plus, pronto La Cuatro en abierto-, como desde los medios amigos -La Vanguardia, el grupo Zeta, Tele 5, etc-, a pesar de la asfixiante propaganda zapaterista, los ciudadanos empiezan a desconfiar del presidente de gobierno.
Desconfían del hombre que está conduciendo España al descrédito internacional aliándose con dictadores como Fidel Castro y Hugo Chávez, con sátrapas árabes medievales como el tirano de Rabat que ha lanzado una marcha negra para conquistar Ceuta y Melilla como hizo su padre con el Sahara, que está insultando a presidentes electos como Angela Merkel en la poderosísima Alemania …
Desconfían del hombre que está conduciendo España a la balcanización, promoviendo un cambio de régimen para pasar de la constitución del 78 que definía a España como un Estado Autonómico con atributos federales a una imposible confederación de naciones ibéricas unidas tan sólo por la Corona, modelo que además de permitir que las oligarquías –tanto de ámbito español como las locales- campen a sus anchas ante la realidad de un Estado débil, en la práctica inexistente, permitirá que ETA firme el armisticio puesto que habrá conseguido su objetivo político irrenunciable, la destrucción de la España constitucional y la proclamación de la nación (sic) vasca, sujeto soberano que antes o después podrá autodeterminarse.
Las encuestas del pasado fin de semana han resultado sorprendentes, con un descenso enorme en popularidad para el propio Zapatero y con un empate técnico con el PP en intención de voto por primera vez desde el 14-M, porque pareciera que la ciudadanía, empezando por la mejores cabezas de nuestra generación en el ámbito de la intelectualidad que se significaron en el pasado por el combate a ETA hasta el final, estaba adormecida, narcotizada e hipnotizada por la propaganda zapaterista, dispuestos todos a rendir el Estado de derecho a cambio de conseguir la ansiada paz, aunque fuera la paz perpetua, la paz de los cementerios.
No sólo las encuestas. Por primera vez Zapatero ha sido abucheado sonoramente en público con motivo del desfile del pasado día 12 en Madrid. Y ayer nuevamente fue pitado con estruendo en la plaza mayor de Salamanca.
Pero que nadie se engañe. Zapatero y sus mentores no están preocupados en exceso por su declive puntual en estos momentos, cuando sus ineficacias gubernamentales en los últimos meses han sido agravadas por la aprobación en el parlamento de Cataluña de una constitución de la nación (sic) catalana bajo el disfraz legislativo de proyecto para un nuevo estatuto de autonomía, acto tan sedicioso y anticonstitucional como el Plan Ibarretxe.
El peón de Zapatero en el País Vasco, Patxi López, ya se ha apresurado a decir públicamente que contempla el término nación (sic) para Euskadi si es el de mayor consenso entre los vascos, imitando el ejemplo de los nacionalistas catalanes. Porque esa es la estrategia: La soberanía de Cataluña es el abrelatas para la proclamación de una tregua por parte de ETA, tregua que viene negociando Zapatero por personas interpuestas hace más de un año.
El proceso ideado por Zapatero es, simplificando y de manera aproximada, el siguiente:
1. Cataluña se define como nación (sic), y por lo tanto sujeto de soberanía
2. ETA declara una tregua provisional
3. Euskadi se proclama también nación (sic), y por lo tanto sujeto de soberanía
4. ETA negocia abiertamente con el gobierno el cese del terrorismo y la excarcelación de los terroristas
5. Desaparece la España del 78 -el objetivo de ETA- y las naciones (sic) catalana y vasca declaran su soberanía, de iure o de facto bajo la fórmula de una confederación de naciones unidas por la Corona
6. Cautiva y desarmada la España constitucional, el ejército de liberación vasco ha conquistado sus últimos objetivos. La guerra ha terminado
Por tanto, que nadie se preocupe. Ahora, cuando Zapatero parece que empieza a naufragar -políticamente hablando- por su impulso de la sedición nacionalista en Cataluña, ETA acudirá en su socorro, decretando una tregua provisional. Tregua que será rentabilizada electoralmente por el líder socialista para convocar anticipadamente elecciones generales y tratar de obtener así una mayoría absoluta. Su plan es aprovechar esos momentos de falso paraíso de paz que embriagará a una buena parte de la ciudadanía española, una población que ansía de buena fe el final del terrorismo.
Una ciudadanía que echó a un gobierno eficiente en materia económica y extraordinariamente eficaz en la lucha contra el terrorismo de ETA, y prefirió elegir presidente del gobierno a un novato e inexperto vendedor de crecepelo, tan sólo por oponerse al enorme error de Aznar que supuso la guerra de Irak, parece que será sensible a la propaganda seudopacifista de Zapatero y de todos sus medios de comunicación, y olvidará la traición de éste a la constitución que prometió cumplir y hacer cumplir.
Si los ciudadanos españoles no despiertan del sueño inducido por el zapatero de Hamelin, abandonemos toda esperanza de ver fracasar el proyecto anarco-cantonalista del leonés: ETA salvará a Zapatero.
43. ESPERANDO A (LA TREGUA DE) LOS BÁRBAROS
Friday, September 9, 2005
El prestidigitador de la Moncloa, el chamarilero de verbo fácil que vende con una sonrisa radiante en los labios el crecepelo de la fórmula mágica “talante, diálogo y ansia infinita de paz” comienza el curso político con un montón de problemas acumulados encima de la mesa.
Los desastres de la mala gestión gubernamental en el verano –incendio de Guadalajara con respuesta cuando menos negligente, secretismo sobre el incidente del helicóptero estrellado en Afganistán, rifirrafe en el PSOE a costa del nacionalismo exacerbado del partido aliado del PSOE, el PSC del social-nacionalista Maragall, etc- amenazan la sonrisa-profidén de Zapatero. El tiempo de hacer publicidad de su producto de marketing con el que ganó las elecciones se agota; llega la hora de gobernar, y especialmente de evitar que el Estado constitucional se vaya al garete debido a su irresponsable política de pactos con fuerzas totalitarias como los comunistas y secesionistas como los nacionalistas vascos y catalanes.
El estatuto de Cataluña está herido de muerte, porque la codicia de los nacionalistas catalanes no tiene límite, y el sectarismo entre ellos mismos –los caciquil-clericales de CiU, los pijo-progres del PSC y los gañanes asalta-piscinas de ERC- les ha conducido a la guerra civil. Quizá en el último momento lleguen a un pacto para consensuar el estatuto, pero entonces será flagrantemente inconstitucional y deberá ser vetado en las Cortes españolas, sede de la soberanía del pueblo español. Y si no llegan al acuerdo, el fracaso de Maragall, y por ende de su émulo Zapatero, será histórico.
A Zapatero le espera también el Plan Ibarretxe, que no está muerto sino tan sólo echando la siesta, a la espera de que el lehendakari le saque el dinero –más dinero aún- a los ciudadanos españoles a cambio de garantizarle también y de momento la poltrona de la Moncloa.
Los ciudadanos españoles empiezan a descubrir –poco a poco- las supercherías del charlatán de feria, el tiempo se le agota, pero Zapatero guarda en la manga un comodín con el que está seguro de ganar la partida. Cuando todo el carajal montado con los comunistas y los secesionistas esté a punto de estallar, activará los hilos pacientemente trabajados durante dos años para lograr que ETA declare una tregua, con la promesa de los terroristas (sic) de que será definitiva si se concede la palabra al pueblo vasco, una frase tan vacía y sin contenido real como las que gusta de pronunciar el máximo dirigente socialista.
Zapatero está esperando a los bárbaros, está esperando que éstos declaren un alto el fuego, para elevar el volumen de su poderosísimo aparato de agit-prop -algo nunca visto desde los tiempos del maestro Joseph Goebbels- y convocar con urgencia elecciones anticipadas, en las que espera poner a los ciudadanos españoles ante el falso dilema de “yo o el diluvio”, y conquistar así una mayoría absoluta que le permita gobernar a su antojo por muchos años.
Pero el propagandista Zapatero es un ignorante integral, desconoce la fuerza irracional que empuja a los nacionalismos étnicos, ignora la maldad intrínseca de los bárbaros que reside en su naturaleza como el veneno en la cola del escorpión. Y sobre todo podemos estar seguros de que no ha leído el célebre poema de Cavafis, donde los políticos de una ciudad decadente esperan con ilusión —aunque en vano— la llegada de los bárbaros:
-¿Qué esperamos congregados en el foro?
Es a los bárbaros que hoy llegan.
-¿Por qué esta inacción en el Senado?
¿Por qué están ahí sentados sin legislar los Senadores?
Porque hoy llegarán los bárbaros.
¿Qué leyes van a hacer los senadores?
Ya legislarán, cuando lleguen, los bárbaros. (…)
Pero los bárbaros que espera Zapatero, la tregua de los bárbaros que le permita ganar unas elecciones nunca llegará, al menos tal como él cree. Sus idealizados bárbaros nunca se presentarán para compartir el poder. Lo más, engañarán de nuevo a los ciudadanos españoles con una nueva tregua-trampa que les permitirá recuperarse de su asfixia a la que le había conducido el combate antiterrorista policial, político, judicial e internacional del anterior gobierno.
Y Zapatero se sentará a llorar al borde del camino, parafraseando -aunque los desconozca- los últimos versos del poeta griego:
Porque se hizo de noche y los bárbaros no llegaron.
Algunos han venido de las fronteras
y contado que los bárbaros no existen.
¿Y qué va a ser de nosotros ahora sin bárbaros?
Esta gente, al fin y al cabo, era una solución.
42. CAROD-ROVIRA DEBE VOLVER A LA GENERALITAT
Saturday, July 23, 2005
Es realmente desolador ver la hipocresía de algunos políticos que, unos desde la derecha y otros desde la izquierda, se rasgan las vestiduras cuando salta a las páginas de los periódicos el rumor, ya viejo, de que en Otoño el social-nacionalista Maragall podría recuperar al capo de ERC como conseller en cap de la Generalitat.
Pero ¿por qué esas diatribas? Vamos a ver: Maragall cesó a Carod-Rovira porque se había reunido con la dirección de ETA en Perpiñán para pactar una tregua en Cataluña, a cambio de que ERC exportara a Vasconia y en la medida de lo posible al resto de España la “vía catalana” hacia la secesión. Como en aquellos momentos el gobierno del PP no lo permitía, y Zapatero todavía estaba en la oposición, Maragall, muy a su pesar, tuvo que cesar a Carod-Rovira, no por equivocarse, sino por adelantarse en el tiempo.
Ahora, un año y medio después, cuando Zapatero gobierna en Madrid y ha hecho suya la política de Maragall-Rovira de firmar un armisticio con ETA a cambio de la demolición de la España constitucional de 1978 para constituir una fantasmagórica confederación ibérica de naciones que suponga la independencia de facto para Cataluña, Galicia y Vasconia ¿qué sentido tiene mantener en el ostracismo institucional al principal ideólogo del cambio de régimen?
Cuando Zapatero ha iniciado por personas interpuestas la negociación con ETA, y para ello ha permitido la representación de nueve parlamentarios de ETA en Vitoria, ha nombrado a Peces-Barba comisionado con el objetivo oculto de dinamitar la unidad de las víctimas del terrorismo, y ha invitado a cenar a los líderes de la resistencia cívica vasca para desactivar asimismo la unidad de los movimientos cívicos que se oponen al nacionalismo vasco excluyente que ampara al nacionalismo vasco terrorista, ¿qué sentido tiene mantener en el ostracismo institucional al principal ideólogo de esta estrategia?
Cuando Zapatero ha conseguido mediante la alianza con el nacionalismo secesionista del BNG el gobierno de Galicia y pretende dinamitar la constitución de 1978 mediante la explosión de nuevos estatutos de autonomía en la mitológica Galeusca que proclamen las naciones catalana, gallega y vasca, y sus consiguientes derechos de autodeterminación, ¿qué sentido tiene mantener en el ostracismo institucional al principal ideólogo de esta explosión balcánica?
Carod-Rovira manda, y manda mucho, en España. Lo hemos visto recientemente cuando, representando a 600.000 ciudadanos españoles, ha acudido a la Moncloa para ordenar al jefe de gobierno español, elegido con más de once millones de votos ciudadanos, que “ponga orden en el gallinero socialista”, consigna que al día siguiente impartió de forma diligente nuestro flautista mágico en la comisión ejecutiva del PSOE, pidiendo silencio a los dirigentes del partido que como Guerra o Chaves habían denunciado la inconstitucionalidad manifiesta del proyecto de Estatuto de Cataluña.
Zapatero ha hecho suyo el proyecto balcanizante (Alfonso Guerra dixit) de Carod-Rovira. Es de justicia que permita a Maragall que Carod-Rovira, que fue un adelantado a su tiempo, se reintegre al mando de la Generalitat catalana. La alianza social-nacionalista debe tener a sus máximos representantes en los puestos de mando: Maragall-Rovira en Cataluña, Ibarretxe-López en Euskadi, Touriño-Quintana en Galicia, y Zapatero en Madrid.
Pero el resto de dirigentes socialistas y los ciudadanos españoles progresistas que han votado a esta alianza social-nacionalista deberían recordar lo que decía Lord Acton en 1862: “El nacionalismo no aspira ni a la libertad ni a la prosperidad, sino que, si le es necesario, no duda en sacrificar ambas a las necesidades imperativas de la construcción nacional”.
41. LA VICTORIA DE ETA
Friday, June 24, 2005
La ETA que en Marzo de 2004 estaba derrotada política y financieramente, y al borde de la rendición en la esfera operativa del Terror, he aquí que en Junio de 2005 está más fuerte que nunca, hasta el punto de que se encuentra cerca de proclamar su victoria política después de cuarenta años de terrorismo.
Como dijo Joxe Mari Olarra, uno de sus históricos ideólogos en Gara, el diario de ETA, “el 11 de Marzo de 2004 cambió el guión”. Con Zapatero en la Moncloa, y su infame Plan para la demolición de la España constitucional de 1978, la ETA que estaba ya prácticamente rendida vio la posibilidad de invertir la situación y rendir a su vez el Estado de derecho a sus pies.
La proclamación de las comunidades autónomas que conforman la diabólica Galeusca como “naciones”, lo que les dará derecho tarde o temprano –cuando les convenga- a ejercitar el derecho de autodeterminación, es lo que permitirá a los aliados de la CSN (Coalición Social-Nacionalista) de Zapatero reventar la constitución democrática que aseguraba la igualdad de todos los españoles ante una misma Ley, y por lo tanto también permitirá a ETA declarar un armisticio puesto que verá así logrado su programa máximo político: La autodeterminación de Vasconia, es decir, el derecho a la secesión a conveniencia. Con ello, paradójicamente, conseguirá su máximo objetivo operativo: la excarcelación de sus presos.
La evidencia de que ETA ha logrado salir del coma político en que se encontraba gracias a las concesiones de Zapatero es interminable: Admisión de prebendas universitarias a los presos etarras. Presencia de 9 representantes políticos de ETA en el parlamento vasco. Ruptura del pacto antiterrorista de manera solemne con una declaración oficial de las Cortes españolas. División de las víctimas a manos de Peces-Barba. División entre las organizaciones cívicas mediante cenas de amigos con ZP. Sentencias de excarcelación de etarras confesos y orgullosos de continuar siéndolo por parte de jueces sensibles a la situación política impulsada por Zapatero de negociación con ETA. Ruptura por parte de la Audiencia Nacional de la línea que había marcado previamente la misma institución sobre la evidente y comprobada pertenencia a ETA de las diversas organizaciones juveniles, políticas, seudoculturales, etc.
Y por último, y como colofón, permitir que ETA, árbitro y auténtico conducator de la política vasca por orden de Zapatero, conceda dos de sus preciosos nueve votos en el parlamento de Vitoria para que Ibarretxe salga nominado de nuevo lehendakari, y proclame otra vez en la asamblea vasca su inconstitucional y sedicioso Plan para la secesión a plazos de su mítica Euskal Herria.
Todo ello se lo debemos a Zapatero, el hombre que con su mantra hipnotizador de “talante, diálogo y paz” ha conseguido que ETA resucite y esté a punto de cantar victoria. No es extraño que ETA, ante tanta magnanimidad, haya repetido su política iniciada en el club de Perpiñán: Si los nacionalistas catalanes anuncian su irrenunciable objetivo a la independencia de Cataluña por medio de la negociación con el gobierno español, ETA concede un indulto a esos compañeros de viaje que le van a allanar el camino para la secesión de Vasconia. Si el propio presidente del gobierno anuncia su firme propósito de permitir la voladura de la España constitucional y de excarcelar a los terroristas vascos presos, ETA concede otro indulto, en este caso a los políticos españoles, que le están preparando la alfombra roja para su entrada triunfal en la Historia como la primera organización terrorista en Occidente que logra derrotar a un Estado de derecho.
Zapatero, con su ansia infinita de paz, está permitiendo que todos los españoles perdamos nuestra Libertad, nuestra Justicia y nuestro Orden. Convendrá recordar lo que expresó Manuel Azaña, un representante de esa izquierda española que todavía no había perdido sus valores progresistas: “Me espanta que España pueda ser un país convulsionado. Eso es el fracaso político. Pero no será así. A nosotros querrán barrernos de la faz de la política española. ¿Qué vamos a invocar ante la opinión? Sencillamente la necesidad de que se funde una paz en la libertad, en la justicia y en el orden, que no sale de las manos del verdugo, sino del respeto al régimen de equidad”.
40. EL INFAME "PLAN ZAPATERO"
Saturday, May 21, 2005
Tengo para mí que Zapatero es el gran embaucador de la España del siglo XXI. Conocedor profundo de las técnicas de marketing político y sobre todo de la idiosincrasia de la presente mayoría social española (comodona pero sin espíritu cívico, egoísta y por tanto o-ene-ge-ista para lavar su mala conciencia, pacifista y nada combativa, ovina que no pastora), tiene todas las virtudes de los antiguos políticos demagogos y populistas del siglo pasado, y además domina y sintoniza con la sociedad mediática de la nueva centuria.
Zapatero accedió al gobierno de España de forma inesperada a consecuencia del terrible atentado del 11-M en Madrid. Y como ha reconocido recientemente el viejo ideólogo de ETA-Batasuna José María Olarra, ese día “cambió el guión”, es decir, cambió todo para el PSOE, para ETA y para Vasconia. Abrió las puertas a la resurrección de ETA y a la posibilidad de su victoria política gracias al proyecto Zapatero.
En efecto, ahora sabemos que Zapatero, aupado al poder con la imprescindible ayuda mediática del grupo PRISA, traía en sus manos un proyecto terrible, un nuevo “Plan” mucho más peligroso que el fenecido Plan Ibarretxe. El “Plan Zapatero” es un plan infame, porque es mucho más inteligente y cuenta con muchas más probabilidades de llevarse a cabo que el mencionado Plan del lehendakari en funciones.
Se trata en síntesis de conformar una gran coalición que podemos denominar CSN (Coalición Social-Nacionalista), porque abarca la alianza del PSOE y su apéndice IU con todos los pequeños partidos nacionalistas catalanes, vascos y gallegos. Su objetivo: alcanzar la mayoría necesaria en cada comunidad autónoma para, con el impulso y el beneplácito del gobierno Zapatero, dinamitar los actuales estatutos de autonomía para convertirlos en verdaderas proclamaciones de soberanía.
Ante tales actos de secesión “de facto”, Zapatero volvería a hacer gala de su conocido y farisaico talante dialogante para “encauzar” las aspiraciones de los secesionistas de GALEUSCA. Y haciendo sonar como el flautista de Hamelin su soniquete narcotizante, convencería a la mayoría de la ciudadanía española de que la paz entre comunidades y especialmente la paz con ETA bien vale una mayoría absoluta abrumadora –previa demonización del PP con todo el aparato mediático que tiene a su servicio el leonés-. Mayoría que junto al resto de partidos de izquierda y nacionalistas incluso podría alcanzar los dos tercios de las Cortes y demoler así desde dentro la constitución de 1978.
La negociación con ETA es una pieza clave del “Plan Zapatero”. ETA cerrará el negocio si consigue los fines por los que lleva asesinado cuarenta años: la independencia “de facto” de la Gran Euskal Herria que incluya a Navarra, y naturalmente la excarcelación de sus “gudaris”.
Esto es perfectamente alcanzable gracias al diseño del “Club de Perpiñán”, donde Josu Ternera por parte de ETA y Carod-Rovira por parte del independentismo catalán programaron la demolición de España por una vía política: la mencionada CSN con el PSOE de Zapatero. Para que no se pueda decir que el presidente del gobierno paga un precio político por el cese del Terror, los objetivos políticos de ETA, que son los mismos que los de PNV, ERC, CiU y BNG, se conseguirían por medio de una “mesa política de partidos”. Y el objetivo doméstico de ETA de excarcelación de etarras se haría de forma escalonada para no provocar alarma social.
La nueva España así resultante sería una confederación de naciones soberanas: la vasca, la catalana, la gallega y la española (sic), que daría la independencia “de facto” a las nacionzuelas periféricas. Pero conservaría la formalidad de un único Estado coronado por el mismo rey Juan Carlos que haría parecer que nada sustancial cambiaba, formalidad legal que permitiría a las comunidades soberanas seguir perteneciendo a la Unión Europea.
Sin duda el “Plan Zapatero” es más inteligente y más peligroso que el Plan Ibarretxe. Pero es un plan infame. Por eso, los ciudadanos españoles deberíamos decir con Voltaire: “¡Aplastemos al infame!”
39. GALEUSCA AL ASALTO DE ESPAÑA
Thursday, April 28, 2005
El proyecto de demolición de la España constitucional avanza a toda velocidad por los carriles diseñados por el Gran Timonel, el hombre que tras una máscara sonriente mantiene un rictus de soberbia inimaginable. Zapatero, el presidente del gobierno español, ha diseñado perfectamente su propia Larga Marcha hacia su delirio, la Confederación Ibérica de Naciones, tapadera que esconde la independencia de facto de las nacionzuelas periféricas bajo el manto de armiño del Borbón, mera artimaña para evitar su expulsión de la Unión Europea.
Proyecto que tiene lógicamente sus impulsores en el orden fáctico. Por un lado, el oligarca Jesús Polanco, dueño de media España con su imperio político-mediático-cultural y que como todos los ensoberbecidos por el poder casi ilimitado aspiran a la demolición de un Estado de derecho que pueda poner en peligro su omnímoda hegemonía. Por otro lado, el poder fáctico por excelencia en Europa, la Alemania nacionalista que, con la ayuda del tonto útil de Chirac, pretende un poder hegemónico sobre la Unión Europea balcanizando –y el verbo aquí no puede ser más apropiado por su responsabilidad en la demolición de Yugoslavia- las naciones que pretendan oponerse al mismo, como era la España independiente del eje franco-alemán que apoyaban el laborista Blair y el conservador Bush, es decir, el eje anglo-sajón, el eterno enemigo del nacionalismo germánico que por dos veces ha aplastado su proyecto imperialista, salvando a Europa de sus garras.
El plan diseñado por los estrategas de Zapatero contempla la caída consecutiva de las tres autonomías con elites secesionistas, es decir, la fantasmagórica Galeusca, bajo el dominio de la gran Coalición Social-Nacionalista, la CSN que alía al PSOE con todos los partidos secesionistas de Cataluña, Euskadi y Galicia. Una vez que en las dos primeras comunidades la correlación de fuerzas en los respectivos parlamentos es ya social-nacionalista, sólo falta triunfar en Galicia por medio del pacto PSOE-BNG. Su meta es alcanzar la mayoría, echando del gobierno gallego al brontosaurio de la política española, Manuel Fraga, ya que los estultos dirigentes del PP han sido incapaces de encontrar un líder joven y liberal que arrastrara a la mayoría constitucionalista gallega, desde la derecha hasta la izquierda abandonada por Zapatero, impidiendo así la victoria de la CSN.
Una vez los nuevos estatutos de Cataluña, Euskadi y Galicia proclamen las respectivas naciones catalana, vasca y gallega –y por lo tanto soberanas para independizarse cómo y cuándo les interese-, Zapatero con su propaganda populista y buenista aduciría que, forzado por las circunstancias, no tiene más salida para detener la independencia total de esas autonomías que modificar la constitución en la línea de una confederación monárquica de naciones. Pero para ello tendría que anestesiar a la ciudadanía española y acorralar al PP.
Con semejante objetivo, Zapatero y todos los peones del inductor de este proyecto irresponsable disolverían todo vestigio de los movimientos cívicos interpartidistas que se opusieran a la rendición del Estado de derecho ante los secesionistas y terroristas. El sectario Peces-Barba ya ha trazado la raya de quiénes son los buenos y quiénes son los malos, desactivando la AVT, la asociación de víctimas del terrorismo que tan importante papel ha jugado en el acorralamiento al terrorismo etarra en los últimos años. Zapatero también ha comenzado por medio del patético Odón Elorza el asalto al Foro Ermua, otro bastión incorruptible en la defensa de la libertad en el País Vasco. Pronto veremos en el punto de mira de Zapatero a la iniciativa cívica ¡Basta ya!
Por otro lado Zapatero, merced a esa demolición de la nación española, y mediante una amnistía de los presos etarras, lograría satisfacer los objetivos máximos de ETA, y de paso también su ansia infinita de paz -incluso sueña con obtener el premio Nobel de la Paz- con la firma de un armisticio con dicha organización terrorista. Subido al carro de la gloria mediática, bien jaleada por la mayoría absoluta de los medios de comunicación que dirigen este proyecto, y desactivadas la iniciativas cívicas constitucionalistas, el último escalón sería ganar unas elecciones por mayoría absoluta, y con el resto de partidos que conforman la CSN, incluso alcanzar los dos tercios de las Cortes.
Con los bastiones cívicos derrotados, con el asalto al unísono de las tres autonomías convertidas en nacionzuelas -la diabólica Galeusca-, con el resto de poderes del Estado (Tribunal Constitucional, Consejo de Estado, etc) dirigidos por mamporreros de Polanco, y copando la mayoría cualificada del parlamento español, Zapatero modificaría la constitución a su antojo, hasta volverla del revés, disolviendo el sujeto político que elaboró la constitución de 1978, la nación española, y proclamando su soñada confederación ibérica de naciones.
Confederación que justificaría la desigualdad más absoluta de los ciudadanos españoles, que tendrían diferentes derechos según su nacionalidad, y que promovería el guerracivilismo de tiempos pasados entre comunidades. Como en el primer experimento republicano que por confederal acabó con el grito de ¡viva Cartagena libre! y la entrada del caballo de Pavía en las Cortes aplastando la democracia española. Guerracivilismo también en el interior de las nacionzuelas separadas, porque los nacionalistas sólo podrían desarrollar su programa homogeneizador -en unas sociedades por razones históricas totalmente mestizas- por medio de la limpieza étnica, al estilo de la extinta Yugoslavia.
Yugoslavia, los despojos de lo que fuera Yugoslavia, ese es el espejo en el que podemos ver reflejado nuestro futuro. Probablemente se dirá que ésta es una apreciación exagerada. Pero estoy seguro que también pensaban eso el noventa por ciento de los ciudadanos yugoslavos en 1990.
38. 17-A, DE MATAMALA A MATAPEOR
Monday, March 28, 2005
Una vez más la ciudadanía vasca se enfrenta a su futuro. El 17 de Abril estamos convocados a las urnas para elegir el parlamento autonómico y en definitiva al próximo lehendakari y su consiguiente gobierno. En breve comenzará la campaña electoral oficial, porque la oficiosa se inició hace cuatro años cuando el PNV consiguió una mayoría precaria que, con la ayuda necesaria de la prostituta de la política vasca, la IU-EB de los hermanos Madrazo, y el beneplácito en ocasiones del aparato político de ETA, convirtió en un gobierno que sólo ha servido para dos cosas, y ninguna a beneficio de los ciudadanos vascos: mantenerse en el poder para conservar las prebendas, momios y sinecuras oficiales, y acometer una campaña electoral de cuatro años dosificando la “matraca” del Plan Ibarretxe.
Pero no parece que las cosas vayan a cambiar mucho después del 17-A. Aunque hay diversos escenarios abiertos, ninguno de ellos permite mantener la esperanza de que haya un gobierno alternativo al de los nacionalistas que llevan 25 años gobernando sin interrupción, con alianzas ocasionales hacia un lado o hacia otro.
La estrategia del PSOE ya no pasa por lograr la lehendakaritza en coalición con el PP –única vía posible para enviar al PNV a la oposición por cuatro años-, sino en imitar más o menos el camino catalán hacia la creación de una suerte de confederación ibérica de comunidades nacionales, bajo la corona de Juan Carlos I, lo que supone pactar con el eterno PNV para rebajar las aristas del Plan Ibarretxe, que es claramente agresivo con los procedimientos legales. Su empeño consiste en formar como en Cataluña una alianza tácita de “todos contra el PP”, y de esa forma, juntos socialistas, comunistas y nacionalistas de toda calaña, arrinconar al único partido que defiende la Constitución consensuada de 1978 y que nos ha traído 25 años de libertad, paz y una autonomía sin precedentes en Occidente.
El objetivo final sería lograr una independencia “de facto” de las mal llamadas comunidades nacionales que conforman España, que manteniendo unos mínimos vínculos con el resto del Estado bajo la jefatura –honorífica- del Rey, permita salvar la cara ante la Unión Europea y ante la ciudadanía española, convenientemente anestesiada por los poderosos medios de comunicación que lideran esta reforma radical del Estado español. El primer paso pasaría por proclamar en los nuevos estatutos catalán, vasco y gallego la existencia de “comunidades nacionales”, con el consiguiente derecho de autodeterminación, aunque no se diga explícitamente. Luego, y para evitar una supuesta insurrección de esas imaginarias naciones, Zapatero se ofrecería como el hombre del talante capaz de salvar la unidad de España modificando la constitución hacia una estructura confederal.
Se dirá que para reformar la constitución en esa línea se necesita el apoyo del PP en las Cortes, cosa que no es factible al día de hoy. Pero sí sería posible en unas nuevas Cortes donde la Gran Coalición de socialistas, comunistas y nacionalistas de toda España alcanzara los dos tercios, después de una intensa campaña de lavado de cerebro realizada por los medios de comunicación gubernamentales y la gran mayoría de los privados, arrinconando a un PP que, de manera estúpida, se deja arrastrar por las campañas radicales de los socialistas, que con toda la demagogia del mundo hacen aparentar al PP como un partido reaccionario, belicista, ultra-católico, franquista, centralista, nostálgico. Pero es verdad que sólo la estulticia de los dirigentes del PP podrá hacer posible este negro presagio para dentro de pocos años si siguen entrando al trapo de la demagogia zapaterista.
Los vascos sólo tenemos una opción constitucional para votar el 17-A, y esto significa una derrota segura. En primer lugar, porque sigue habiendo una sociedad dividida más o menos por la mitad respecto a la alternativa nacionalista / no nacionalista, y la única forma de alcanzar el 51 % de los votos sería uniendo todas las manos no nacionalistas, es decir, las de derechas y las de izquierdas. Muchos votantes de izquierdas seguirán votando al PSE, porque es “su partido”, aunque no sepan o no quieran saber que la estrategia del PSE ya no pasa por ser la alternativa al PNV –aunque así lo proclame de vez en cuando Patxi López entre garrotazo y tentestieso al PP-, sino el la reforma del estatuto y consiguientemente de la constitución.
Sólo los ex votantes socialistas concienciados de la tremenda burla democrática que está preparando Zapatero para el futuro de la democracia española, serán capaces de votar, aunque sea tapándose la nariz, al PP, el partido conservador que disputa a escala nacional el gobierno al PSOE. Aunque lo lidere una mujer todo coraje, María San Gil, que ha visto morir a su mentor político sentado en la mesa de un bar junto a ella, con la cabeza reventada por un par de individuos cuyo derecho a sentarse en el parlamento reclama ese mismo PNV con el que el PSE quiere gobernar. Aunque el PP vasco represente hoy la única garantía de vigencia de la constitución y el estatuto que son, como decía el olvidado Mario Onaindía, traicionado por sus compañeros del PSE que hoy lo dirigen, los escudos que nos defienden a los vascos del nacionalismo étnico.
En realidad las diversas opciones del 17-A se reducen a dos, una vez descartada la alternativa constitucional que en el 2001 estuvo a punto de alcanzarse bajo la dirección de Nicolás Redondo y Jaime Mayor y que se quedó a tan sólo 25.000 votos: O bien tenemos un gobierno nacionalista, con su plan secesionista bajo el brazo, si PNV/EA junto a Aralar consiguen 38 escaños, o bien tendremos un gobierno social-nacionalista al estilo del tripartito catalán, si aquellos no consiguen mayoría absoluta, pero acuerdan con el PSE un nuevo plan secesionista en el fondo pero confederal en la forma.
Se observará que no cuento con los escaños del partidúsculo de los hermanos Madrazo, pero es que son irrelevantes para el cálculo electoral. Habiéndose convertido en una fuerza política que ejerce de forma descarada la prostitución política –recordemos que antes de las elecciones del 2001 Madrazo juró que nunca entraría en un gobierno nacionalista sin contar con el PSE, y después se vendió al plan secesionista de Ibarretxe por un plato de lentejas en forma de coche y despacho oficiales de la consejería de Vivienda-, se venderá al mejor postor. Así que no es descartable que se deje sodomizar políticamente por el PNV para constituir de nuevo el hasta ahora vigente tripartito secesionista si no salen los números de otra forma, o que se venda a un gobierno PNV-PSE si las prebendas así son mayores. Todo depende de los números y del precio a pagar “por el servicio”.
No cabiendo ninguna opción constitucionalista para el futuro gobierno vasco, los analistas podrían discutir sobre qué sería a largo plazo mejor para la libertad en el País Vasco: la alternativa abiertamente secesionista del frente nacionalista o la alternativa encubierta de un confederalismo que en la práctica supone la independencia “de facto”. La primera tendrá enfrente toda la fuerza del Estado de derecho, la segunda a favor el gobierno y la mayoría de los medios de comunicación españoles, de los organismos estatales como el Tribunal Constitucional o el Consejo de Estado, e incluso de la nueva Conferencia Episcopal. La primera, por tanto, no tiene muchas probabilidades de prosperar; la segunda las tiene todas.
Así que las alternativas de gobierno para después del 17-A son dos: el nacionalismo que tenemos ahora o el social-nacionalismo a imitación de la Cataluña de Maragall –y del 3 % y del Carmelo-. Poder salir de Matamala para caer en Matapeor. No resulta, pues, difícil de adivinar qué es lo que conviene a la democracia, a la libertad y al Estado de derecho de España en general y del País Vasco en particular.
37. LA VASCONIA DE LAS CUATRO CASTAS
Friday, February 25, 2005
La India tradicional –que en parte todavía subsiste a pesar del galopante desarrollo económico y cultural- estaba dividida en cuatro castas principales o “varnas”, cuyo significado de “color” ya nos indica que la separación de la sociedad en cuatro grupos estancos tiene su origen en la diversa procedencia étnica de los habitantes de tan inmenso país.
En efecto, la teoría más aceptada es que la segregación de la sociedad india en cuatro castas tuvo lugar a lo largo del proceso de consolidación de diversos grupos étnicos sobre el solar indio, que comenzó, básicamente y simplificando, con la conquista por los invasores arios de piel blanca a principios del segundo milenio A. C. de un territorio habitado por los drávidas de piel oscura. Sobre una gran masa de aborígenes morenos se instaló una oligarquía blanca. Y así a lo largo del tiempo, los avatares de procesos de mestizaje o de apartheid racista –lo que ahora denominan los seudoprogres posmodernos sin saberlo como multiculturalismo- conformaron las cuatro castas principales.
La superior, la de piel inmaculadamente blanca era la de los “brahmines” o conjunto de sacerdotes y sabios en general. Ellos interpretaban a Dios y por lo tanto detentaban el poder real en la cúspide de la pirámide social. Le seguía inmediatamente la casta también pura de los “ksatriyas” o guerreros, que constituían el estamento de la nobleza y poder político en general. Ambas castas dominantes procedían de la “raza pura” aria, y a pesar de su minoritaria dimensión, detentaban el poder gracias a su hegemonía sobre los demás sectores sociales por medio del dominio de las mentes (rol de los sacerdotes) y de los cuerpos (papel de los guerreros).
A continuación en el escalafón social venía la casta de los “vaisyas”, conjunto de mercaderes y artesanos, cuya piel algo más oscura denotaba su origen mestizo en diverso grado. Y por último tenemos la casta de los “sudras”, los peones, braceros y siervos, la plebe de piel de color oscuro y de origen mayoritariamente no ario, pero que se había integrado en la jerarquía social instituida por los conquistadores arios. Fuera de la sociedad quedaron los “intocables”, gentes indígenas en estado prácticamente salvaje.
Pues bien, esta estratificación social, mezcla en diversas proporciones de etnias y clases sociales, sin duda tuvo alguna relación con la conocida en Europa durante la milenaria Edad Media, donde los estamentos del clero, la nobleza y el pueblo dibujaron la pirámide social. Pero todo aquello acabó con la Ilustración y las revoluciones inglesa, americana y francesa. La Modernidad fundó el Estado como “nación política” o conjunto de ciudadanos libres e iguales, auténticos átomos libres del cuerpo social, sin órganos o tejidos intermedios que clasificaran dichos átomos en castas o clases o tribus.
Los nacionalismos étnicos pretenden volver al Antiguo Régimen, donde el concepto de nación étnica y su “volksgeist” o espíritu nacional prevalecen sobre los derechos de los individuos, y así vio la luz el nacionalismo vasco fundado por Sabino Arana, de origen racista e integrista católico, el nazismo de Hitler y sus teóricos de la raza aria y neopaganismo, y tantos otros que han ido surgiendo después, aunque bien cuidándose de sustituir el fundamento de exclusión biológico de la raza por el más presentable del cultural o lingüístico, pero siempre en definitiva étnico.
Y henos aquí, en Vasconia, donde todavía resuenan los combates de los tradicionalistas anti-democráticos y pre-modernos en forma de carlistas durante todo el siglo XIX, y de nacionalistas en el pasado siglo XX y comienzos de éste. De alguna forma –tan sólo metafórica- podemos ver la sociedad vasca dividida en cuatro castas virtuales, donde ya no predomina la pertenencia racial o cultural, sino simplemente ideológica.
En primer lugar tenemos a los vascos-vascos, a los vascos puros, a los “brahmines” de una religión política como es el nacionalismo del PNV de corte conservador y nacional-católico, que tuvo su nacimiento en el integrismo religioso de una Iglesia vasca que se había defendido contra la Modernidad individualista y libre, primeramente a través del carlismo, y que luego encontró en el nacionalismo el vehículo ideal para dominar las mentes de los ciudadanos.
Pero en seguida apareció de forma indefectible una segunda casta, también de vascos-vascos, de vascos puros, los “ksatriyas” o guerreros que defendían incluso con violencia los privilegios social-étnicos. Siempre hubo dentro del PNV sectores violentos, y siempre surgieron diversas escisiones de nacionalistas que trataban de dominar los cuerpos de los ciudadanos, haciendo tenaza con el dominio de las mentes por los “brahmines”. La existencia de ETA ha llevado hasta nuestros días la evidencia de esta segunda casta de “ksatriyas” vascos.
Existe una tercera casta de “ideología mestiza”, los “vaisyas” vascos, que, aunque sometidos al poder de las dos castas superiores, prefieren apostar por su subordinación a ellas y sobrevivir de rodillas, ante la posibilidad de morir de pie. Son gentes que se manifiestan como apolíticas, pero que últimamente han tomado el poder en un partido a la deriva. La opción política de estos “vaisyas” vascos sería el PSE de López, Eguiguren y compañía.
Y por último tenemos la casta inferior, la de los vascos-no-vascos, la de los perseguidos, extorsionados y asesinables, la de los “sudras” vascos. La casta cuya ideología moderna y democrática aparece oscura a los ojos de los vascos puros de la Euskal Herria paleolítica. Son los ciudadanos que se rebelan contra el etnicismo vasco, y que optan por el PP y por los socialistas que fueron echados de la dirección del PSE por orden de Zapatero con la defenestración de Nicolás Redondo. María San Gil y Maite Pagazaurtundua, dos mujeres intrépidas a las que les ha salpicado la sangre muy de cerca, entre otros muchos valientes, serían sus iconos paradigmáticos.
En la India actual se han disminuido mucho las diferencias entre las castas, teóricamente prohibidas por la constitución, gracias al progreso de influencia occidental, pero sin duda todavía quedan rescoldos importantes de apartheid. También para nuestra Vasconia sólo el avance del desarrollo civilizatorio, ilustrado, educativo y cultural nos permite tener alguna esperanza, aunque sea a largo plazo.
Pero bueno será recordar conocidas historias como la lucha por el predominio entre los “brahmines” y los “ksatriyas”, lo que dio lugar al curioso forcejeo religioso entre un hinduismo nacido de los primeros y un budismo originado entre los segundos. O el patético asalto al poder de los mestizos “vaisyas” con Gandhi a la cabeza en los tiempos contemporáneos, que consiguió la independencia del imperio británico al precio de dividir de forma irreparable India en dos Estados separados y enemistados por su religión, la India hinduista a un lado, el Pakistán musulmán al otro; su nacionalismo basado en el hinduismo no le evitó ser asesinado por un “brahmín” fanático.
36. LA NUEVA ESTRATEGIA DE ETA
Sunday, January 16, 2005
La carta abierta a Zapatero del portavoz de ETA Arnaldo Otegi no puede ser despachada sin más, sin un análisis en profundidad. Naturalmente que es una carta-trampa, como todas las propuestas de una organización criminal que ha asesinado a casi mil españoles, mutilado a siete mil ciudadanos, y traído la angustia y la desolación a decenas de miles de familias españolas.
Pero en mi opinión marca, tras la senda del mitin de Anoeta del 14 de noviembre, una estrategia etarra completamente nueva, que parece abandonar la estrategia ensayada en 1998 con el pacto de Lizarra de frente nacionalista para combatir a los partidos constitucionalistas PP-PSOE, que eran acusados de ser enemigos de Euskal Herria, no sólo por ETA/Batasuna, sino también por PNV/EA e IU.
ETA por labios de Batasuna habla de una nueva estrategia, la de abandonar el frente nacionalista y formar un consenso entre partidos nacionalistas y constitucionalistas en Euskadi para finalmente dar la palabra al pueblo vasco. Y a pesar de toda su habitual parafernalia para consumo interno de negociaciones ETA-Estado y esas cosas, insinúa claramente que eso supondría el adiós a las armas de ETA. El fin del terrorismo. Una golosina para cualquier presidente de gobierno español.
La trampa es doble: El derecho de autodeterminación del País Vasco -¿qué es el País Vasco: la actual CAV con o sin Álava, con o sin Navarra, con o sin País Vasco francés?- implica arrebatar al mismo tiempo el derecho a decidir del resto de los españoles sobre algo que es de todos los ciudadanos, vascos y no vascos, el Estado democrático español, es decir, destruye la soberanía nacional que es la que ha construido dicho Estado. Por otro lado, ETA siempre se reservaría la posibilidad de volver al terrorismo cuando lo juzgara interesante... por ejemplo, cuando hubiera rehecho su maltrecha estructura político-militar, tras su destrucción casi completa por parte del Estado de derecho, tanto de su aparato terrorista por vía jurídico-policial, como de su aparato político por vía jurídico-política.
ETA engañó con una tregua-trampa al gobierno socialista de Felipe González en 1989, al del PP de José María Aznar en 1998, y pretende lo mismo con el nuevo gobierno del PSOE que lidera el apaciguador y contemporizador Zapatero.
Si nos preguntamos qué ha obligado a ETA a diseñar una nueva estrategia, la respuesta es clara: su estado al borde de la extinción por la actuación firme y contundente del Estado de derecho que faltó durante 25 años. Pero también han debido de influir por un lado los consejos de ERC, que ha aparecido ante la opinión pública como una estrategia exitosa para el independentismo catalán, y por otro lado el descarado aprovechamiento por parte del PNV de la ilegalización de Batasuna para hacerse con su electorado. Y por supuesto, el proyecto de Zapatero que ha arrastrado al PSOE a una deriva anarco-cantonalista que propicia la emergencia de socialistas catalanes y vascos de ideología nacionalista.
Porque esta nueva estrategia de ETA se parece muchísimo a la que proclama Carod-Rovira desde hace tiempo. Y que sin duda expuso con detenimiento a Josu Ternera y Antza en su reunión de Enero del 2004 en Perpignan: consenso en Cataluña y País Vasco de casi todas la fuerzas –excepto el PP que no es democrático según el totalitario Carod-Rovira- para proclamar las naciones catalana y vasca y por tanto su derecho a la secesión a largo plazo. Tanto el PSC como el PSE han aceptado esos términos.
ETA, mirándose en el espejo catalán, y como revulsivo para sus militantes políticos que se han visto ilegalizados y a punto de ser absorbidos por el PNV, que además ya ha fagocitado a EA, podría haber elegido la estrategia de ERC para matar dos pájaros de un tiro, y dicho sea de paso, en lo de matar ETA tiene mucha experiencia: en primer lugar, con la declaración de una tregua, su aparato político, como Batasuna o con cualquier otro nombre, se puede volver a presentar a las elecciones –autonómicas, forales y municipales- y ser una fuerza emergente, ocupando el espacio político de un independentismo de izquierdas que parece tener mucho éxito en Cataluña; en segundo lugar, enfrentarse al PNV compitiendo por el liderazgo nacionalista del camino hacia la secesión. Porque al final, de lo que se trata es de eso, del poder, de dictar la ley en un micro-estado vasco, y como ambos partidos, PNV y Batasuna son totalitarios, ambos desean a largo plazo TODO el poder.
Para ello, la nueva estrategia de ETA pasaría, no por el abandonado frente nacionalista PNV/EA/Batasuna que es estéril ante el gobierno de España, sino por el tripartito a la catalana, un tripartito que denominarían “vasquista y de izquierdas”, un gobierno autonómico PSE-Batasuna-EB a imitación del catalán PSC-ERC-ICV, que preparara un nuevo estatuto soberanista, proclamando la nación vasca, porque un gobierno liderado por los socialistas vascos tendría fuerza para imponer sus tesis a Zapatero, como lo hace Maragall. Pero ello posibilitaría a largo plazo ejercer el supuesto derecho de autodeterminación.
Otegi declaró en Agosto pasado que se sentía más cercano ideológicamente del socialista vasco Eguiguren que de Ibarretxe. Sin duda Eguiguren o Elorza del PSE sueñan con ese gobierno tripartito. La pregunta es: ¿está dispuesto Zapatero a poner la primera pero definitiva piedra para la destrucción de la democracia española a cambio de lograr situar a Patxi López como lehendakari al estilo Maragall?
35. LA BALCANIZACIÓN DE ESPAÑA SE INICIA CON EL AÑO 2005
Sunday, January 2, 2005
El plan de secesión a plazos para la mítica Euskal Herria se ha puesto en marcha en el parlamento vasco el 30 de Diciembre de 2004, con un acto de sedición en toda regla al aprobar, en una sede política derivada de la Constitución española y del Estatuto vasco, un proyecto político que no acata ni una ni otro, y que pretende conculcar el Estado de derecho con un golpe de mano desde un gobierno, el vasco, al estilo de como lo hizo Hitler el 24 de Marzo de 1933 con la Ley de Plenos Poderes.
Para mayor escándalo, el proyecto sedicioso se ha aprobado con los votos de un partido ilegal, Batasuna, declarado así por el Tribunal Supremo por ser el aparato político de la organización terrorista ETA, que al final, tras cuarenta años de asesinatos, ha conseguido derogar el consensuado Estatuto de Autonomía vasco con los votos del nacionalismo vasco formalmente democrático, y proclamar el derecho a la secesión rompiendo con la legalidad vigente por medio del proyecto de ley que ahora, tras la votación del 30 de Diciembre, deberemos denominar “Plan Ibarretxe-Ternera”.
Pero el gran problema que tenemos los ciudadanos vascos en particular y los españoles en general no es que un parlamento haya declarado mediante una acto de sedición su propósito de reventar la Constitución y el Estatuto de autonomía, y de organizar de forma ilegal un referendum para la autodeterminación de una parte del territorio español sin el beneplácito del sujeto de la soberanía que es el pueblo español en su conjunto. Porque eso lo resuelve el Estado de derecho aplicando la ley.
Por ejemplo, el artículo 155 de la Constitución, que prevé qué puede hacer el Gobierno en caso de que una autonomía incumpla los preceptos constitucionales; dicho artículo dice en su apartado 1: "Si una comunidad autónoma no cumpliere las obligaciones que la Constitución u otras leyes le impongan, o actuare de forma que atente gravemente al interés general de España, el Gobierno, previo requerimiento al presidente de la comunidad autónoma y, en el caso de no ser atendido, con la aprobación por mayoría absoluta del Senado, podrá adoptar las medidas necesarias para obligar a aquélla al cumplimiento forzoso de dichas obligaciones o para la protección del mencionado interés general".
Por ejemplo, el TÍTULO XXII (DELITOS CONTRA EL ORDEN PÚBLICO) del Código Penal, que reza así: CAPÍTULO I. SEDICIÓN. Artículo 544: “Son reos de sedición los que, sin estar comprendidos en el delito de rebelión, se alcen pública y tumultuariamente para impedir, por la fuerza o fuera de las vías legales, la aplicación de las Leyes o a cualquier autoridad, corporación oficial o funcionario público, el legítimo ejercicio de sus funciones o el cumplimiento de sus acuerdos, o de las resoluciones administrativas o judiciales”.
Porque en definitiva esos actos de sedición y de insurrección civil no serían problemáticos si en España funcionara el Estado de derecho, los jueces aplicaran las leyes y la Constitución, los poderes legislativos y ejecutivos acataran las resoluciones judiciales, y tanto el partido del gobierno como el de la oposición fueran inequívocamente leales a la soberanía del pueblo español en que se basa la Ley de leyes española.
Los problemas surgen cuando hay jueces, como la magistrada Nekane Bolado del Tribunal Superior de Justicia vasco que se atreve a enmendar la plana al Tribunal Supremo, cuando el presidente del parlamento vasco Atutxa incumple una y mil veces una sentencia en firme del mismo Tribunal Supremo, y cuando el mismísimo PSE propone en su Plan López que el manipulado y manipulable TSJ vasco sea la última instancia judicial.
Los problemas surgen cuando otro gobierno autónomo, la Generalitat de Cataluña, muestra por escrito su respeto al acto de sedición del parlamento vasco, y cuando ese gobierno está presidido por el socialista Maragall, y por lo tanto por el partido del señor Zapatero que gobierna España.
Los problemas surgen cuando Carod-Rovira y su partido etnicista y secesionista catalán ERC saludan con entusiasmo el proyecto de ley ilegal vasco, y cuando el gobierno Zapatero ha mostrado una y otra vez ser rehén de este proxeneta político al ceder a sus chantajes en temas como el valenciano, los papeles de Salamanca, etc. a cambio de su apoyo parlamentario en Madrid.
Los problemas surgen cuando el portavoz etarra Otegi al dar su apoyo al Plan Ibarretxe afirma literalmente que “sabemos que hay un pueblo, una comunidad nacional, Euskal Herria, que tiene derecho a decidir, éste es el inicio de una gran compromiso nacional”, y cuando esos mismos términos son los acuñados por el anteriormente constitucionalista –y ahora nacionalista- PSE dirigido por Patxi López.
Los problemas surgen cuando en el mes de Agosto pasado el diario ABC mostraba en un artículo tener muy buena información al adelantar, contra el criterio de la mayoría absoluta de políticos y analistas, que el 30 de Diciembre ETA daría finalmente su aprobación al Plan Ibarretxe, junto a la noticia de que ETA y su portavoz político Otegi buscaban el acuerdo con el PSE, y cuando Otegi al aprobar el nuevo Plan Ibarretxe-Ternera en el parlamento vasco indicaba la necesidad de que la celebración del referendum –y el supuesto alto el fuego de ETA- se produjera en torno a un consenso mayor que el frente nacionalista que ese día aprobaba el proyecto de ley.
El gran problema por tanto que tenemos los vascos, y los españoles en general, es que no podemos estar seguros, sin pecar de padecer una peligrosa ingenuidad, de que el gobierno Zapatero tenga la voluntad política necesaria para aplicar la ley de manera firme e impedir de raíz la balcanización de España. Podrá rechazar el famoso Plan en las Cortes, pero no podrá impedir la fermentación del guerracivilismo entre los españoles. Y no podemos estar seguros porque su política de apaciguamiento –a la vista de los hechos arriba mencionados- forma parte de su estrategia de pactos y de gobierno apoyado en partidos antisistema como IU y secesionistas como ERC, y lo que es peor, en las propias federaciones catalana y vasca del PSOE dirigidas actualmente por élites social-nacionalistas.
La balcanización de España ha comenzado con el nuevo año 2005, porque basta echar un vistazo a la historia reciente de esta Europa pretendidamente culta y pacífica, para saber que la secesión de territorios que conforman una nación en sentido político conlleva la guerra civil, la limpieza étnica y la barbarie: Yugoslavia 1991. Y para saber que precisamente la política de apaciguamiento como la que intentó el primer ministro británico Chamberlain ante la bestia nacionalista, que es insaciable por naturaleza, genera la guerra y el sufrimiento civil: Alemania 1933.
Parece que Zapatero es un Chamberlain redivivo. ¿Quién será nuestro Churchill?