LA VASCONIA DE LAS LUCES

Por Patxi Arroeta

François-Marie Arouet (Voltaire) marcó un punto de inflexión en el Siglo de la Luces, en el movimiento cultural de la Ilustración, al basar la defensa de la tolerancia en el lema “aplastemos la infamia”. Vale decir, en la lucha contra la intolerancia, expresada fundamentalmente en tres vertientes: la superstición, la tiranía y el fanatismo. El humilde autor de estas líneas es un vasco que combate con la palabra esta triple amenaza que hoy en día supone el nacionalismo étnico vasco, que combate con la palabra libre, sin miedo a resultar molesto. Porque sabe que la luz, las luces, molestan a los ojos de quienes viven en la oscuridad.

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34. EL PELIGROSO CONCEPTO DE NACIÓN DE ZAPATERO

Sunday, December 12, 2004

El Zapatero de imagen angelical y dialogante, con la que ganó las elecciones, se está destapando como un peligroso líder populista que sigue los muy peligrosos pasos de sus admirados caudillos iberoamericanos, el coronel Hugo Chávez y el comandante Fidel Castro. Su admiración por esos militares chusqueros de golpe y tentetieso demuestra que su apuesta contra la guerra de Irak no fue pues, como muchos supusimos, un acto de inocencia pacifista producto de su amor al diálogo y su infinita ansia de paz, sino de un calculado plan electoral basado en la más deleznable de las demagogias, con objeto de movilizar los sentimientos –que no los pensamientos- de millones de españoles hacia su candidatura.

Una vez conocida la auténtica naturaleza de este demagogo socialista, entendemos mejor por qué no reaccionó con honestidad política el 13 de marzo, el día de reflexión, condenando las manifestaciones ilegales contra las sedes del PP que desembocaron en algunos casos incluso en el asalto violento al estilo de la kale borroka batasuna, en las que participaron buena parte de los militantes socialistas, y en cambio lanzó a Rubalcaba, el portavoz de Felipe González que ocultaba el terrorismo de Estado del GAL, a las pantallas de televisión para denunciar las aparentes mentiras del gobierno de Aznar.

Y ahora comprendemos que Zapatero no se inspira en el socialismo democrático de valores éticos, como pudiera ser el ilustre e ilustrado Julián Besteiro, sino en el socialismo demagógico y populista de Largo Caballero, el llamado Lenin español, que condujo a la guerra civil a España desde su totalitarismo izquierdista haciendo la pinza con el totalitarismo de derechas, el fascista. Por eso calla, y por lo tanto asiente, cuando sus socios parlamentarios, los comunistas y los secesionistas vascos y catalanes, están volviendo a desempolvar los fantasmas del pasado, e incitando al guerracivilismo que la constitución consensuada de 1978 había enterrado bajo una losa democrática.

Por ello, una vez desenmascarado el demagogo Zapatero, debemos preocuparnos y mucho por su aparente candidez cuando dice que el término nación tiene muchas interpretaciones políticas, y que no debemos darle valor alguno, aceptando así de facto la pretensión de Maragall de denominar nación a Cataluña. Nos debemos preocupar porque a la definición de Cataluña como nación le seguirá la de Euskadi y luego la de Galicia, y en base a semejante formulación política se planteará como consecuencia el pretendido derecho de autodeterminación de tales naciones.

No nos engañemos. Zapatero no es tan ingenuo ni tan ignorante como para no conocer la diferencia entre el concepto cívico o político de nación, y el concepto étnico o cultural de nación. El primero, nación como sociedad plural que iguala los derechos de sus ciudadanos independientemente de su origen étnico (y por tanto racial, lingüístico, cultural o religioso), y que son el único sujeto de derechos; y el segundo, nación como etnia que implanta la supremacía de unos individuos frente a otros en base a su origen étnico (racial, lingüístico, cultural o religioso), porque supuestamente la etnia tiene un “volksgeist” o espíritu del pueblo que la hace merecedora de un derecho colectivo por encima de los individuos.

Es el concepto de nación cívica, basado en la Ilustración francesa, frente al concepto de nación étnica, basado en el Romanticismo alemán. La razón frente a la pasión, la modernidad frente a la tradición, la laicidad frente al confesionalismo, el derecho individual frente al derecho colectivo, la ciudadanía frente a la etnia, la sociedad frente al pueblo. El Estado de derecho frente al Reich. La cultura frente al holocausto. La democracia frente a la barbarie. El caballero San Jorge frente al dragón de la caverna.

Cuando Ibarretxe habla de una etnia vasca ancestral presente en su territorio desde el albor de los tiempos, y cuando Maragall habla de la lengua catalana como el ADN de los catalanes, están hablando del concepto étnico de nación. Para ellos, como nacionalistas premodernos y predemócratas que son, esa es la base sobre la que fundar un futuro Estado independiente, que por su naturaleza étnica sólo sería viable después de una cruel limpieza étnica que purgara estas sociedades mestizas cultural y biológicamente del tejido social que la nación cívica de España ha formado durante siglos. Serbia y Croacia han marcado el camino hace apenas diez años.

La Nicolasa, la constitución de 1978 que hunde sus raíces en la primera constitución ilustrada y democrática de España, la Pepa, coloca sabiamente la piedra angular de todo el edificio democrático en la idea cívica o política de nación, cuando en su artículo 1.2 dice: “La soberanía nacional reside en el pueblo español, del que emanan los poderes del Estado”. Y en su artículo 2 reza: “La Constitución se fundamenta en la indisoluble unidad de la Nación española, patria común e indivisible de todos los españoles, y reconoce y garantiza el derecho a la autonomía de las nacionalidades y regiones que la integran y la solidaridad entre todas ellas”.

Es decir, se garantizan los derechos étnicos o culturales de sociedades complejas como la vasca, la catalana o la gallega, a las que se refiere como nacionalidades, evocando el hecho étnico o cultural de su origen, pero no como naciones para evitar su confusión con la única nación en sentido cívico o político existente, España, en la que reside la soberanía. Porque si hablamos desde la modernidad, desde una sociedad occidental abierta, democrática y cívica, únicamente desde el concepto cívico o político de nación, no hay más nación que España, como sociedad que mediante un Estado de derecho garantiza la igualdad de todos los ciudadanos españoles ante la ley independientemente de su origen étnico y cultural.

Es seguro que Zapatero no pretende volver al Viejo Régimen predemocrático, como Ibarretxe o Maragall, asumiendo su concepto de naciones étnicas. Pero sí que está dispuesto a deconstruir el concepto de nación cívica española con su demagogia de “permisividad ante los nacionalismos étnicos”, con el propósito de mantenerse en el poder a toda costa y consciente de su debilidad parlamentaria: el PSOE sin los diputados socialistas catalanes y sin alguno del PSE-EE no alcanzaría la Moncloa hoy por hoy. Y en aras de ese objetivo está dispuesto a dinamitar los dos pilares de la constitución democrática que ha supuesto el mayor periodo de libertad y de paz en la malhadada historia de España: la idea cívica de nación española y su soberanía.

Cuando Zapatero habla en una sobreactuación demagógica del concepto de “nación de naciones” está refiriéndose a un imposible intelectual, como pudiera ser un “círculo de círculos”, un absurdo racional. Pero Zapatero parece dispuesto a llevar a España ante el abismo guerracivilista. Como su mentor, el populista Largo Caballero.

33. LA GRAN TRAMPA DE ETA

Saturday, November 20, 2004

Sólo en un país con un corta historia democrática como España puede suceder algo como lo vivido el pasado domingo en el velódromo Anoeta de San Sebastián. Un partido ilegal, porque según sentencia del Tribunal Supremo es el aparato político de una organización terrorista, ETA, celebra por todo lo alto una especie de aquelarre político ante 15.000 espectadores traídos en autobuses bocadilleros de todo el orbe pretendidamente euskalerríaco, el País Vasco y sus deseadas anexiones de Navarra y País Vasco francés.

El acto fue solicitado y publicitado con varias semanas de anticipación, pero ni el alcalde socialista de San Sebastián Odón Elorza tuvo problemas morales ni políticos para ceder a los terroristas el recinto, ni el gobierno autónomo nacionalista presidido por Ibarretxe tuvo problemas morales ni políticos para prohibir semejante acto ilegal, ni tampoco el delegado en la Comunidad Vasca del gobierno socialista de España tuvo problemas morales ni políticos para hacer cumplir la ley ante la dejación manifiesta de los demás poderes del Estado. Y hay que decirlo todo, ni siquiera el PP levantó la voz con antelación al mitin etarra para tratar de evitar semejante barbarie democrática.

Resulta desazonador desde el punto de vista democrático que todos los partidos políticos, todos sin excepción, estuvieran expectantes ante el manifiesto de la oficina política de ETA. Peor es todavía que con anterioridad los nacionalistas vascos y los social-nacionalistas del presidente del PSE, Jesús Eguiguren y su trío de mamporreros Elorza, Zabaleta e Itxaso, levantaran expectativas de un posible anuncio de tregua, con objeto de iniciar el proceso de legalización del aparato político de ETA.

Cuando el Pacto por las libertades y contra el terrorismo firmado por PP y PSOE en 2000 ha dado sus mejores frutos, y el imperio de la ley ha puesto contra las cuerdas por primera vez en cuarenta años a ETA, gracias a la persecución del terrorismo por vía política, policial, judicial, financiera e internacional, cuando ETA ha sido definitivamente derrotada en el ámbito político, y está casi desarticulada en el ámbito operativo, cuando ETA necesita desesperadamente flujo financiero y presencia social-política a través de su oficina política Batasuna, cuando ETA una vez desaparecida de los ayuntamientos puede firmar su acta de defunción al desaparecer del parlamento vasco en la próxima primavera, cuando la democracia está a punto de triunfar sobre el etnicismo terrorista... surge Arnaldo Otegi, el portavoz político de ETA, levanta su voz en Anoeta, hace un mínimo guiño de complicidad, y rinde a sus pies a los politicastros que desgraciadamente la providencia nos ha deparado.

Hay que decirlo muy claro, para que las buenas gentes no sean engañadas por estos chamarileros que gobiernan la mayoría de nuestros partidos. ETA necesita que Batasuna pueda presentarse a las elecciones autonómicas vascas de mayo 2005, porque ETA necesita estar en las instituciones democráticas como caballo de Troya para conquistar el Estado desde dentro, y poder así provocar la secesión que es su objetivo político irrenunciable. Y si es necesario decretará otro alto el fuego, otra tregua trampa que permita el baile de disfraces necesario para legalizar su frente político, y en paralelo reconstruir su aparato operativo terrorista casi totalmente diezmado por la acción policial.

Cuando los etarras estén de nuevo dentro de las instituciones, y su aparato paramilitar de nuevo aterrorizando por las calles, será el momento de que sus compañeros de viaje nacionalistas, planteen al gran chantaje a la sociedad vasca y al Estado Español: secesión a cambio del fin del derramamiento de sangre. Es decir, Plan Ibarretxe fase II.

Cualquiera puede adivinar esta estrategia. No hay que ser muy inteligente. Por eso resulta deprimente que el PSE liderado por un inane Patxi López permita en su seno que los social-nacionalistas encabezados por Eguiguren formen parte del baile de disfraces y arrastren al PSOE a la gran trampa de ETA.

Patxi López debería reflexionar: ¿vale la pena que, por su alicorta ambición de ser vice-lehendakari con Ibarretxe, arrastre al País Vasco a la gran trampa tendida por una agonizante ETA?

32. ANTZA: LA CABEZA DE LA SERPIENTE

Thursday, October 14, 2004

La captura de Mikel Albizu “Antza” supone mucho más de los que algunos “augures” nacionalistas nos quieren hacer creer, con sus conocidas cantinelas sobre que todos los dirigentes de ETA detenidos han sido reemplazados a lo largo de cuarenta años, etc etc. El hijo de Rafael Albizu, uno de los ocho fundadores de la ETA en 1959, se había convertido desde la captura de la troika de Bidart -la dirección tripartita conocida como “Artapalo” e integrada por “Txelis”, “Pakito” y “Fiti”- en la auténtica cabeza de la serpiente, es decir, en el ideólogo de la trama político-militar-cultural del llamado MLNV. Quiere esto decir que “Antza” no sólo era el responsable político de ETA, sino el jefe del aparato legal político de ETA, o sea, de Batasuna. “Antza” marcaba la estrategia desde el exterior, Permach la ejecutaba -¡Dios, cómo le pega esta palabra a este miserable!- en el interior, y Otegi actuaba de portavoz y representante parlamentario.

Mikel Albizu es el responsable de la nazificación de ETA, al idear en 1995 la ponencia Oldartzen de “socialización del sufrimiento”, que en román paladino quiere decir la conversión de políticos, jueces, periodistas, profesionales, etc vascos no nacionalistas en objetivo de los asesinatos terroristas, para provocar su deserción o exilio, a la vez que se potenciaba la unión de todos los nacionalistas vascos. Era el espíritu nacional-socialista del difunto Federico Krutwig redivivo. Pura limpieza étnica. Los no nacionalistas a la tumba, al exilio, o al silencio domiciliario; los nacionalistas, todos juntos, al poder y a la secesión independentista y totalitaria.

Resulta de un cinismo desolador que este hombre, “Antza”, responsable directo de al menos cien asesinatos desde que tomó el poder en ETA en Marzo de 1992, no pueda ser reclamado por la Justicia española. Pero al menos pasará muchos años en las cárceles francesas, y quién sabe si sufrirá un místico arrepentimiento cuando medite en la sombra, como le sucedió a “Txelis” y a tantos otros terroristas de extracción nacional-católica vasca. Su ciclo ideológico, el del terror como instrumento de limpieza étnica en Vasconia, quizá –tan sólo quizá- pase a la historia.

Porque lo que está claro que a los innumerables jefes de Logística de ETA detenidos en los últimos años -fruto de la dedicación casi exclusiva de la Guardia Civil- les ha sustituido alguien de forma inmediata, aunque, salvo cuando han rescatado de las Américas a veteranos dirigentes etarras como Iñaki Esparza “Navarro” detenido el 2 de Abril de este mismo año, cada vez han sido más jóvenes y más inexpertos. Parece que el hombre que dirige la Logística ahora es un tal Juan Cruz Maiza. Pronto caerá en manos de la Justicia.

Porque a los innumerables jefes del aparato paramilitar –es una indecencia llamar militar a la sección ejecutora de una organización terrorista- detenidos en los años recientes, fruto de la dedicación casi exclusiva de la Policía Nacional, siempre les han sustituido niñatos formados en la kale borroka de una manifiesta inexperiencia y mediocridad, y de esos hay muchos. Dicen los expertos que el jefe paramilitar actualmente es un tal Garikoitz Aspiazu. También caerá en breve.

Pero “Antza” llevaba doce años ininterrumpidos dirigiendo ideológicamente a ETA-Batasuna, es decir, dirigiéndola de verdad hacia su objetivo, la secesión de su imaginaria e imaginada Euskal Herria, persiguiendo hasta la muerte a los no nacionalistas, y pactando con los otros nacionalistas, los polis buenos, como en el acuerdo de Lizarra de 1998. Para polis malos ya estaban ellos, pensaba el Maquiavelo con txapela “Antza”. Y su papel, no hay que negar que de cierta aunque hedionda altura política, será difícilmente reemplazado por alguno de esos niñatos criados a los pechos de la kale borroka, analfabetos políticos que sólo usan la cabeza para adornarla con coletas de colores, argollas en la nariz y piercings en la boca y la lengua. Chusma anarcoide, la llamaba despectivamente Krutwig. “Antza” difícilmente encontrará un sustituto de su nivel político.

Su lugarteniente “Willy” fue detenido en 2001. Ciertas fuentes informan de que su actual sustituto sería un tal Pello Eskisabel, un absoluto desconocido para la mayoría de los mortales. Pero la gran incógnita se llama “Josu Ternera”. Unos dicen que cuando huyó de la Justicia española hace un par de años formó un tándem con “Antza”, y que por su pasado –fue el jefe político de ETA antes de “Txelis” y de “Antza”- y experiencia es el único que podría tratar de reemplazar a este último. Pero otros indican que “Josu Ternera” sufre una grave enfermedad y está totalmente inhabilitado para retomar el liderazgo etarra.

Son tiempos pues muy difíciles para ETA. ¿Quiere esto decir que son tiempos buenos para la democracia y la libertad en Vasconia? No, en absoluto. Porque la semilla del diablo ya ha germinado en buena parte de la sociedad vasca, la semilla del diablo etnicista, gracias a la labor incansable del nacionalismo étnico vasco en púlpitos, escuelas y medios de comunicación. Ibarretxe tiene su plan de secesión, tiene adormecida a buena parte de la sociedad vasca, el PNV ha heredado el objetivo secesionista de limpieza étnica de ETA, y se dispone a ejecutarlo, por las buenas o por las malas.

Ya lo ha anunciado nuestro lehendakari: la soberanía no reside en los ciudadanos españoles, sujeto jurídico del Estado de derecho español desde 1812, sino en un fantasmagórico y místico pueblo vasco que sólo él puede definir con exactitud, y que se dispone a ejecutar sin respetar las leyes vigentes un acto de sedición y secesión. Está claro que su definición de pueblo vasco es similar a la del nazismo alemán: sólo son vascos de verdad los vascos nacionalistas; el resto, como los alemanes de origen judío o eslavo en los años treinta, súbditos de segunda que no merecen el título de vascos. Naturalmente que podrán vivir en Euskadi -¡faltaría más!-, eso sí, como los alemanes en Mallorca, o los turcos en Alemania, como oportunamente nos ilustró Arzalluz.

Y mientras tanto, con la serpiente descabezada, pero con el veneno etnicista ya dentro inexorablemente de nuestro organismo vasco, tenemos al gobierno y al partido de Zapatero jugando a los federalismos asimétricos, a los cambios constitucionales y estatutarios con los secesionistas catalanes y vascos que no aceptan ni la constitución española ni los estatutos de autonomía, y a un posible gobierno autonómico vasco para 2005 de coalición PNV-PSOE.

¡Que Dios nos coja confesados!. Aunque pensándolo bien, me temo que Dios, al menos el Dios de nuestros obispos Uriarte y Blázquez, juega con el equipo ganador. El nacionalista.

31. LA INVASIÓN DE LOS BÁRBAROS DEL ORIENTE

Sunday, September 5, 2004

La matanza de los Santos Inocentes de Rusia que hemos padecido esta semana nos ha conmovido a todos los espíritus sensibles por su dimensión en número de seres humanos sacrificados en el holocausto que el fanatismo islamista ha desencadenado desde hace tiempo, y sobre todo porque las víctimas principales de este sacrificio humano colectivo eran niños. Niños secuestrados, torturados y asesinados de la manera más cruel, y cuyo único responsable –indiferentemente de que la acción de las fuerzas de seguridad rusas fuera más o menos apropiada- es el grupo de terroristas islamistas que cometieron semejante acto de barbarie. Los islamistas son los nuevos bárbaros del siglo XXI.

Pero más allá de los sentimientos, la razón nos dice que este auténtico progromo perpetrado por el islamismo es tan sólo un eslabón más de la cadena criminal que ha establecido el fundamentalismo islámico. No es casualidad, no puede ser casualidad, que Rusia haya padecido en una semana el derribo criminal de dos aviones de pasajeros llenos de seres inocentes ofrecidos en el holocausto islamista, la explosión de una bomba en el mismo centro de Moscú con el resultado de una decena más de seres humanos asesinados en el altar de sacrificios islamista, y ahora la inimaginable matanza de niños en Osetia. No puede ser casualidad.

Como no puede ser casualidad que también este mes de Agosto haya resucitado el terrorismo palestino y haya provocado una matanza de civiles israelíes. Y no puede ser casualidad naturalmente que prosiga el terrorismo indiscriminado en Irak, país que, independientemente del juicio que nos merezca la guerra promovida por Bush, ha sido tomado en la posguerra como campo de batalla de estos nuevos bárbaros, los bárbaros del Oriente, los islamistas, para asesinar a cualquier ser humano que se mueva, sea militar o civil, y especialmente civil porque es mucho más fácil y cobarde. Nadie en Occidente parece preocuparse por la matanza de trabajadores turcos, secuestrados, torturados y asesinados recientemente, así como de obreros nepalíes también secuestrados, torturados y asesinados por los islamistas, y de un periodista italiano que ha sufrido la misma suerte. Pero dos periodistas franceses amenazados de la misma manera han visto curiosamente prolongada su vida porque parece que el gobierno francés está negociando entre bastidores su liberación. El desestimiento frente al terror es el primer paso hacia la derrota final.

Lo más desolador de todo esto es que para algunos de nosotros, ciudadanos del mundo, es obvio que a partir del 11-S del año 2001 el islamismo ha declarado la guerra a Occidente, una guerra terrorista universal y cruel; pero muchos de los políticos e intelectuales de Occidente, especialmente europeos, no lo admiten, y se engañan y nos engañan con palabras narcotizantes como “comprensión de las causas del terrorismo”, “respeto a todas las ideas”, “justificación de la pobreza como derecho a la violencia”, “diálogo sin condiciones”, y demás elementos de un pensamiento débil y disolvente de la civilización occidental. El islamismo había declarado la guerra a Occidente mucho antes de la guerra de Bush en Irak –en mi opinión equivocada, porque el combate no es convencional sino complejamente nuevo, y no en un sólo país sino global-, y el terrorismo islámico es indiferente a la suerte del pueblo iraquí. Las causas del terrorismo islamista no son la pobreza, ni los americanos, ni los judíos, ni los cristianos, ni los rusos, ni Occidente: la única causa es el fanatismo, y éste por su propia definición no dialoga ni tolera, por lo que sólo cabe su exterminio bajo el imperio de la ley.

Es hora de decir muy alto que la civilización de Occidente es la cota más elevada que ha alcanzado la humanidad en su historia, elevada en libertad y en bienestar, aunque por supuesto persistan muchas injusticias, desigualdades y defectos. Pero es que cualquier otra civilización es mucho peor. No vamos a hablar de la civilización musulmana, en donde no hay ni un sólo país democrático, todo son dictaduras o teocracias de clérigos fanáticos donde no sólo no hay libertades políticas, sino donde la mitad de la población femenina tiene el mismo trato que los animales de un zoológico. Ni de la civilización del Extremo Oriente, donde la sumisión y la resignación reinan en todo su esplendor. Ni de la civilización del África subsahariana, donde las tribus se siguen devorando unas a otras, con los antiguos jefes tribales convertidos en reyezuelos gobernantes.

Es hora de decir muy alto que la civilización occidental floreció en Europa a partir del movimiento de la Ilustración en el Siglo de las luces, que permitió la emancipación de la humanidad de la esclavitud que suponía la superstición religiosa -específicamente cristiana-, la tiranía de los gobernantes y el fanatismo intelectual, y que dio a luz a la democracia occidental, que con todos sus defectos, es el menos malo de los regímenes políticos, y así lo ha demostrado la historia. La ciencia, la laicidad y la democracia han permitido a Occidente alcanzar la evolución más alta de la humanidad, pero desgraciadamente sabemos que la Historia no progresa en línea recta, sino que camina con avances y retrocesos.

En efecto, la civilización occidental es nieta de la civilización greco-latina, que también en su tiempo y en su contexto fue el mayor hito del progreso de la Humanidad. Pero esta civilización sucumbió ante la invasión de los bárbaros del Norte, y dio lugar a una hija oscura y retrasada, la tenebrosa Edad Media. Mil años de parón en el progreso humano. Pero también los sabios nos han enseñado que la civilización greco-latina sucumbió por el ataque externo de los bárbaros del Norte, pero especialmente porque la mentalidad bárbara se había infiltrado en la sociedad romana, a través de la corrupción de los gobernantes, el pensamiento débil y contemporizador de los intelectuales, y la putrefacción moral de la sociedad. Los bárbaros del Norte lograron invadir el Imperio Romano porque algunos les abrieron desde dentro los portones de par en par.

Unos pocos intelectuales occidentales vienen clamando en el desierto, advirtiendo de que la facción fundamentalista del Islam, lo que se denomina islamismo, compendio actual y concentrado de superstición, tiranía y fanatismo, ha declarado la guerra a la civilización occidental porque representa todo lo que ellos odian, la libertad, la tolerancia, la ciencia, la laicidad. Pero en la mayoría de los políticos e intelectuales europeos predomina el pensamiento débil, contemporizador, comprensivo con los terroristas, justificador de la barbarie, voluntariamente ciego ante el abismo que se abre por ese camino. El terrorismo islamista quiere conquistar y destruir Occidente, y Europa, por proximidad geográfica y por debilidad política e intelectual, es el gran objetivo. Así como la invasión de los bárbaros del Norte acabó con el Imperio Romano de Occidente, pero persistió durante algunos siglos el Imperio de Oriente, fraccionándose la civilización greco-latina en dos, también podría suceder que Europa cayera en manos de estos nuevos bárbaros del Oriente, pero que América se salvara por algún tiempo.

En cualquier caso, no puede ser casualidad tampoco que, además de Rusia, Turquía sufriera este verano el ataque terrorista islamista. Ni que España sufriera una matanza criminal en Marzo. Rusia, Turquía y España son las tres puertas naturales de Europa, y por ahí es donde más fuerte está golpeando el terrorismo islamista. Y curiosamente, en estas tres puertas de Europa sufrimos además la putrefacción interna, porque curiosamente en estos tres países tenemos el cáncer de movimientos políticos secesionistas, fraccionarios del Estado, que desempeñan el conocido juego del poli bueno y poli malo con sus facciones secesionistas terroristas y sus facciones secesionistas formalmente democráticas.

Vienen a por nosotros y a por nuestra civilización de libertades, y muchos de nuestros políticos e intelectuales están jugando el papel de tontos útiles. Nuestros políticos e intelectuales parecen dispuestos a abrir los portones de la Europa laica, científica y democrática a los bárbaros del Oriente que cabalgan a lomos del terrorismo islamista. ¿Estamos los ciudadanos europeos dispuestos a legar a nuestros hijos una nueva Edad Media tenebrosa, ignorante, fanática y mísera?.

30. PANORAMA PREELECTORAL VASCO

Sunday, July 18, 2004

Falta poco para las próximas elecciones autonómicas vascas, que pueden ser decisivas para el futuro de los ciudadanos vascos. Todavía no sabemos si Ibarretxe aprovechará la movida de la discusión de su famoso Plan en Otoño para llevar a cabo una convocatoria adelantada, o esperará a la fecha máxima prevista por la ley, Mayo de 2005, con la esperanza de haber alcanzado un nuevo pacto con ETA para el alto en fuego de la banda terrorista y presentar así un frente abertzale unido que pretendiera arrasar en los comicios.

La mayoría de los partidos vascos mantienen más o menos su estrategia, y sólo el PSE-EE parece cambiar drásticamente de rumbo. En efecto, el PNV de Imaz sigue la estela del Plan secesionista a plazos de su mentor Ibarretxe, y sigue insistiendo en conseguir de ETA un alto el fuego –que no el cese definitivo del terror- para poder presentar un frente unido de abertzales PNV-EA-Aralar-Batasuna que alcanzara una mayoría absoluta holgada, y en consecuencia un gobierno nacionalista fuerte que permitiera una revolución secesionista a plazos desde el poder al estilo de Chavez en Venezuela, por ejemplo. Pero si este ambicioso objetivo no se consiguiera, su plan B consistiría probablemente en un gobierno tripartito como el actual para seguir ganando tiempo a la espera de la tregua de ETA, o incluso si es necesario un gobierno con el PSE como en los años 80-90 para seguir manteniendo el poder y esperar mejores tiempos.

EA se debate entre crisis y crisis entre seguir chupando del bote como apéndice del PNV y preparando así su desaparición, o jugar la baza de una ERC vasca uniendo sus fuerzas a Aralar si es necesario. Y este grupo político se debate entre el ser y la nada, dado el magro resultado obtenido hasta ahora al intentar ser la Batasuna que no está ligada a ETA, y en el fondo también la ERC vasca, pero sin tener en cuenta que lo que hace que Carod-Rovira saque votos en Cataluña es su condena táctica del terrorismo -que no de los objetivos de ETA-, idea básica de la cultureta pacifista catalana pero no de la vasca, donde la violencia forma parte de la tradición nacionalista más profunda. Y Batasuna, ilegal por ser el aparato político de ETA, tan sólo espera, como el PNV, que ETA declare el alto el fuego para no desaparecer definitivamente del mapa político vasco.

Tampoco el PP presenta grandes novedades. La nueva candidata María San Gil es una cara fresca y muy arraigada en el País Vasco, con muchísima credibilidad en la lucha cívica por la libertad y contra el etnicismo, pero su declarado seguidismo de Mayor Oreja y lo que parece un ciclo de caída electoral del PP ligado a la política belicista de Aznar, parece que la mantiene sin muchas oportunidades.

La novedad parece venir, por lo tanto, del giro político del PSE. El nuevo líder impuesto por Zapatero a través de su larga mano Blanco tras la defenestración de Nicolás Redondo en la primavera del 2002, Patxi López, ha lanzado el mensaje de oposición al PNV, pero también al PP, que es el adversario natural del PSOE en toda España. Su política de pluralidad y diversidad suena bien, y el objetivo de modificación del Estatuto de Gernika es algo discutible –e incluso peligroso considerando el plan secesionista del PNV- pero legítimo si se hace por consenso.

El problema es que el último euskobarómetro muestra que la sociedad vasca mantiene aproximadamente sus posiciones, y que la mitad aproximada de la ciudadanía vasca es nacionalista y la otra mitad no lo es. Es anecdótico que el PP baje algo y que el PSE suba. La realidad es tozuda. La raya nacionalismo-no nacionalismo fractura por la mitad a la población, digan lo que digan los encantadores de serpientes nacionalistas, y cualquier proyecto reformador de carácter unilateral, como el Plan Ibarretxe, conduce a la confrontación civil. El Estatuto de Gernika aglutinó a la mayoría inmensa de los vascos, y sólo otra mayoría igual o superior a aquella permitiría un nuevo marco político, y por tanto una aprobación de las Cortes Españoles, que es donde reside la soberanía del pueblo español según la Constitución de 1978.

Pues bien, ante esta correlación de fuerzas, el mensaje del PSE suena a falso, porque este partido solo no podrá alcanzar el gobierno de Ajuria Enea, y si rechaza al PP vasco como socio de gobierno por centralista y conservador, sólo queda la alternativa que todos imaginamos: la conocida y fracasada coalición con el PNV, un PNV que mientras comparta gobierno con los socialistas seguirá socavando la constitución española y preparando la secesión etnicista a plazos.

Se dirá que, no obstante, la intención del PSE puede ser noble, y que su objetivo de un gobierno transversal es legítima, siempre que el PNV se comporte como un partido democrático que acata la legalidad vigente. Pero esto no es así, la defensa por parte del PNV de la ilegalizada Batasuna, de los aparatos mediáticos y políticos de ETA, sus pactos subterráneos con la organización terrorista, su coincidencia de fines aunque no de medios, no permiten decir que un gobierno PNV-PSE sería legítimo.

Patxi López podrá decir que aspira a que el PNV se rinda a la evidencia, y acepte la legalidad. Pero su ultimo movimiento le ha delatado. El ordenar a la parlamentaria socialista Isabel Celaá que pactara con Jone Goirizelaia, portavoz parlamentaria de ETA, la vuelta de los presos de ETA a los momios, prebendas y sinecuras de poder estudiar en la UPV, permite albergar la sospecha de que Patxi López está preparando el acercamiento de presos etarras como uno de los peajes que el PNV le pudiera exigir para entrar en Ajuria Enea. Pero en cualquier caso, el hecho objetivo es que el PSE de Patxi López ha negociado y pactado con la portavoz parlamentaria de ETA, invalidando el pacto antiterrorista que ha llevado a ETA a la casi extinción.

Y si Patxi López ha sido capaz de pactar con ETA ¿cómo no va a ser capaz de pactar con un PNV secesionista?

29. VASCONIA Y LA EUROPA DE LOS PUEBLOS

Thursday, June 3, 2004

Federico Krutwig, el ideólogo que fue de la ETA de los años sesenta, es ahora –después de muerto- el ideólogo malgré lui del PNV y su escisión EA, porque ambos han abrazado a partir de la caída del muro de Berlín su ideología étnico-secesionista. Su ideal era unir todas las fuerzas nacionalistas en un frente único para la creación de una Euskal Herria de carácter étnico, y va camino de lograrlo. Sólo falta que el sector más extremista de ETA, los que él denominaba chusma anarcoide, sea vencido.

Una obra menor de Krutwig, pero básica para entender su ideología etnicista fue “Vasconia y la nueva Europa” de 1975, donde abogaba sin tapujos por la Europa de las etnias o de los pueblos -ya vislumbrada en su decisiva “Vasconia” de 1963-, y donde se proclamaba deudor del profesor francés Guy Héraud. Este etnicista galo publicó en 1963 su conocido libro “La Europa de las etnias”, donde atribuía al término pueblo un significado esencialmente étnico y propugnaba una Europa confederal de pueblos. Resucitaba así un concepto nacido del romanticismo reaccionario decimonónico opuesto a la Ilustración, fundamentalmente germánico, y avalado y potenciado por Hitler y el partido nazi alemán en el siguiente siglo.

Pero la Europa de las etnias ataca de nuevo. La Alianza Libre Europea, ahora llamada Partido Democrático (sic) de los Pueblos de Europa, basada en una Europa confederal heredera de Guy Héraud, y por tanto similar a la nazi, constituye una alianza de partidúsculos del parlamento europeo defensores de la secesión de nacionúsculas dentro de los Estados europeos realmente existentes. En ella se agrupan PNV, EA, ERC, BNG y el resto de los secesionistas europeos de Escocia, Occitania, Bretaña, etc. Su proyecto paneuropeo consiste en resucitar esa Europa étnica, una Europa confederal de más de cien micro-naciones basadas en las características étnicas; su proyecto es el del mapa que podemos ver pinchando aquí.

Pero una confederación europea que, por la demografía de la etnia germana, en definitiva funcionaría como un sistema solar en el que dichas micro-naciones girarían como planetas alrededor del sol ario. Por ello, como comentábamos en un anterior artículo, el nacionalismo étnico alemán, que resucitó el proyecto del IV Reich a partir de la desintegración del imperio soviético, utiliza ese proyecto de la Europa de los pueblos como caballo de Troya para alcanzar sus fines. La balcanización de Europa está pues programada. La Europa de los pueblos o de las etnias es por tanto el huevo de la serpiente incubado por el nacionalismo étnico alemán, el movimiento "völkisch", y que como comentábamos al principio llegó al paroxismo con algunos teóricos de las SS de Hitler. Podemos ver el mapa diseñado por la Waffen-SS en 1945 aquí.

Por si alguien piensa que esto son reminiscencias de un pasado periclitado, fantasmas del pasado acaso, extracto a continuación un artículo actual del CEI (Círculo de Estudios Indoeuropeos), la organización más sólida a nivel intelectual del Nacional-Socialismo europeo en España, cuyo presidente es Ramón Bau, miembro fundador de la antigua CEDADE, y que ha sido desmantelado recientemente por la Policía. Su ideal es el mismo que el de Ibarretxe y Carod-Rovira: destruir los Estados-Nación liberal-democráticos surgidos con la Ilustración y la Revolución Francesa, y volver al tribalismo primigenio europeo de base étnica y naturalista. O sea, el ideal actual de la ALE y los Verdes europeos:

POR LA EUROPA DE LAS ETNIAS

José Manuel Fernández, Madrid.

Los Nacionalsocialistas no somos nacionalistas, no somos nacionalistas si nacionalismo es sinónimo de egoísmo y chauvinismo frente a otros pueblos. Nosotros entendemos el nacionalismo como un sentimiento de amor y respeto por la cultura heredada a través de nuestros antepasados. Nuestro nacionalismo es un nacionalismo basado en la riqueza de los pueblos de los que formamos parte y que constituyen un estado superior –en este caso España-. Pero un nacionalismo que no ahoga a esos pueblos, un nacionalismo que no está por encima de los deseos de autodeterminación que esos pueblos puedan llegar a elegir libre y soberanamente en un momento de su historia.

Por ello no entendemos un nacionalismo español excluyente de Europa, los nacionalsocialistas fijamos las fronteras mediante la raza y la cultura. Si bien es cierto que un español no tiene étnicamente mucho en común con un finés, ¿No sería equiparable a comparar un andaluz con un vasco, o un extremeño con un gallego?. Ese argumento –el de que los españoles somos diferentes a un finés, sueco o alemán para no creer en Europa Nación, puede ser igualmente aplicado para no creer en España Nación.

Y por ello, por encima de España se encuentra Europa. Europa es la más alta agrupación que representa a los pueblos de nuestra cultura.

(...) Resumiendo conceptos: Europa nación como portadora de pueblos con los que nos une raza y cultura, respetando vínculos más antiguos como son las naciones que la forman, pero respetando a la vez el derecho de autodeterminación de cualquier pueblo europeo.

“Consideramos separatismo precisamente la falta de voluntad de apoyo entre los pueblos europeos. No puede considerarse separatismo los deseos de autogobierno de los pueblos europeos, sino el odio, el rencor o la falta de ayuda entre ellos” (Nuestras ideas, Ramón Bau).

Pues bien, en las inminentes elecciones europeas, y para optimizar los votos, en España se presentan dos candidaturas vinculadas a la ALE:

GALEUSCA-PUEBLOS DE EUROPA, integrada por CiU, PNV y BNG, además de BNV y PSM. (¡pobre CiU, parece que la pérdida del poder le arrastra indefectiblemente hacia el abismo etnicista!).

EUROPA DE LOS PUEBLOS, coalición de ERC, EA, CHA, PSA y otros partidúsculos sacados del camarote de los hermanos Marx (Andecha Astur, Conceju Nacionaliegu Cántabru, y otros inventos).

Vasconia, como el resto de España, tiene que elegir el 13-J entre dos partidos –PSOE y PP- que garantizan la España de la constitución de 1978 y la Europa de la unión de Estados-nación y por ende la Europa de los ciudadanos, o entre los partidos etnicistas que propugnan la disgregadora y tribal Europa de los pueblos. Y si alguien quiere perder el tiempo, puede votar a una IU que va de compañero de viaje, tonto útil y caballo de Troya, todo a la vez, de ese programa étnico-secesionista, programa extremadamente reaccionario que podría sintetizarse en un eslogan: La etnia por encima de todo. Das Volk über alles. Herria guztien gainean.

28. EL PROYECTO DEL IV REICH

Friday, May 7, 2004

Con la caída del muro de Berlín en 1989 se acabó con un régimen totalitario en la Unión Soviética y en todos sus países satélites, incluida Alemania Oriental, lo que supuso el fin de la sangrienta utopía comunista en Europa y el triunfo de la democracia, pero se abrió nuevamente para la historia la posibilidad de un nuevo Reich. Con la reunificación alemana y el derrumbe del imperio soviético al Este, el imperio germánico era otra vez posible.

Porque el proyecto del nacionalismo alemán para dominar Europa existe, y está en su agenda oculta, aunque no lo sepamos. Ya no se trata de invadir los países europeos con la Wehrmacht como en los siglos XIX ó XX. Los tiempos han cambiado y la última experiencia nazi fue un desastre. Simplemente se trata de llegar a dominar al resto de países europeos a través del poder económico, de “invadirlos” económicamente. Y para allanar el camino en la imposición de esa cautividad económica es necesario dinamitar políticamente aquellos países que se pudieran oponer a semejante proyecto, al estilo de como a partir de 1990 se teledirigió la implosión de Yugoslavia y de Checoslovaquia y se fomentó el auge de micronacionalismos étnicos secesionistas desde el Báltico a Finisterre.

Está documentado (véase http://www.reseauvoltaire.net/article7819.html ) que los gobiernos alemanes subvencionan directa e indirectamente desde hace mucho tiempo asociaciones y organizaciones tanto de carácter político como de carácter cultural para promover el concepto étnico de Europa, de esa Europa de las etnias o de los pueblos imaginada por el movimiento “völkisch” alemán y llevada al papel por las SS de Hitler. Organizaciones que incluso con el aparentemente noble objetivo de la defensa de las lenguas minoritarias (véase http://www.reseauvoltaire.net/article574.html ) resultan ser auténticos caballos de Troya que bajo el armazón cultural esconden el proyecto político equivalente, y que se ha plasmado recientemente en la ALE-PDPE (Alianza Libre Europea – Partido Democrático de los Pueblos de Europa), batiburrillo etnicista paneuropeo que integra a los partidos secesionistas de Galicia, Vasconia, Cataluña, Occitania, Córcega, Bretaña, Gales, Escocia, Flandes, etc.

El interés del nacionalismo alemán en implosionar Europa es fácil de entender: La Alemania reunificada es el país más poblado de la Unión Europea de 25 países miembros, pero su hegemonismo puede llegar al máximo si Europa se convierte en una confederación de micropaíses de carácter étnico, porque entonces se convertiría en un sistema solar donde más de cien nacioncitas girarían alrededor del sol ario. Porque la antigua etnia germana es sobradamente hegemónica sobre cualquier otro resto étnico europeo.

El proyecto del IV Reich no es una boutade de freaks; autores tan serios como José M. Laso Prieto (La tragedia yugoslava) y Gustavo Bueno (España frente a Europa) ya lo han considerado.

Es el IV Reich con el que soñaba Arzalluz, quien pronosticaba en 1992 en una entrevista concedida al periódico La Vanguardia: “Vamos hacia un IV Reich, aunque no como sucesor del de Hitler, sino como continuación del I Reich. Pero fíjese, la Comunidad Europea se amplía ahora con Austria. ¡Señores, eso es la vieja anexión de Hitler, el Anschluss!; también con los países nórdicos... Luego habrá una ampliación y estaremos reconstruyendo el Sacro Imperio Germánico. El eje Rhin-Danubio, la expansión hacia los Balcanes, hacia los Estados bálticos, siempre mirando hacia Alemania... Los movimientos económicos que ahora hace Alemania a través de la Comunidad Europea ¡son los mismos que hizo Hitler con sus tanques, son los eternos caminos de la expansión germánica!. Las adhesiones a la Comunidad llegarán: letones, lituanos, eslovenos,... Al final veo una Europa de los Pueblos con inspiración germánica y entonces tendrá que modificarse la estructura comunitaria. Es impensable que con veintitantos miembros siga funcionando la actual. La nueva Comunidad Europea tendrá que regirse por una estructura federal, con los actuales Estados superados, y entonces, digo yo, el vasco y el catalán no tendrán que ser inquilinos de nadie en esa Europa del futuro”.

Como dejó dicho hace dos mil años un rabino judío reformador cuya secta se convirtió con el paso del tiempo en una nueva religión decisiva para la historia de la humanidad: “El que tenga oídos que oiga, y el que tenga ojos que vea”. Amén.

27. ES LA LIBERTAD, SR. ZAPATERO

Saturday, April 17, 2004

El nuevo presidente de gobierno español ha tomado posesión de su cargo y comienza su labor en un periodo decisivo para la historia de España. Su discurso de investidura ha estado plagado de hermosas palabras como diálogo, tolerancia, humildad, respeto, paz y amor. Palabras que suenan bien después de un talante agrio, rudo y a veces autoritario como el del anterior presidente Aznar.

Este discurso no puede sino ser aplaudido por todos los ciudadanos de bien, y no seré yo quien lo deconstruya. Por lo tanto, mis mejores deseos para el señor Zapatero y su gobierno; a todos los españoles, y especialmente a los vascos, nos va mucho en ello. Esperemos que acierte y sepa gobernar este gran país que es España con acierto, porque los retos a los que nos enfrentamos son enormes.

El problema es que además de una gran mayoría de gente de bien, también existen ciudadanos que no buscan el bien común, sino el mal. Existen ciudadanos españoles –y ahora también extranjeros- que buscan el terror, el crimen, para conseguir sus objetivos políticos y religiosos. Y existen ciudadanos españoles que no utilizan el terrorismo, pero que tienen como objetivo destruir la convivencia española de siglos de historia común –con su diversidad cultural innegable- para satisfacer su voluntad de poder caciquil y localista en nombre de supuestas patrias irredentas.

Y frente a todos ellos la receta “franciscana” de diálogo, tolerancia, humildad, respeto, paz y amor me temo que es absolutamente inocua. Frente a las plantas carnívoras del terror y frente a sus raíces que son el fundamentalismo religioso y político sólo cabe firmeza y aplicación de la ley. Es más, sólo cabe lucha sin cuartel. Y si combatir a los terroristas resulta fácil de “vender” a todos los políticos, incluso a los populistas, no lo es combatir a los nacionalistas étnicos y a los musulmanes integristas, porque suelen disfrazarse con pieles de cordero como los derechos colectivos y el multiculturalismo respectivamente. Pieles de cordero muy reconfortantes para los ciudadanos que ante todo desean la paz –quizá la falsa paz de los cementerios- y prefieren mirar hacia otro lado si esa paz se consigue a costa de la libertad de algunas personas.

Porque la amenaza para la libertad de los ciudadanos españoles no sólo viene de un terrorismo en alza como es el islamista, sino del fundamentalismo islámico que se inocula a miles y miles de personas en muchas mezquitas de la religión musulmana, y que indirectamente están sufragadas y apoyadas por alguna potencia extranjera de gran poder económico y esencia islamista.

Porque la amenaza para la libertad de los ciudadanos españoles no sólo viene de un terrorismo en baja como es el etarra, sino del fundamentalismo nacionalista –vasco y catalán- que se inocula a miles y miles de personas en muchas iglesias de la religión católica y en muchas escuelas públicas y privadas de esas comunidades, y que quizá algún día descubramos que también están sufragadas y apoyadas por alguna potencia extranjera de gran poder económico y esencia etnicista.

El discurso pacifista de Zapatero es muy útil para ganar elecciones, y así lo demuestra la historia. En la Gran Bretaña de la década 1930/40 el héroe político de los ciudadanos británicos, e incluso de todos los ciudadanos europeos, era el pacifista Chamberlain, y no el firme y combativo Churchill. Pero cuando su proyecto de apaciguamiento con el nacionalismo étnico alemán demostró ser una trampa para incautos, porque las concesiones de las democracias al nacionalismo hitleriano no consiguieron apaciguar a la fiera sino nutrirla mejor para que pudiera despedazar a la sociedad europea, los ciudadanos tuvieron que reconocer su error y aclamar al supuestamente belicoso Churchill, que con sangre, sudor y lágrimas fue decisivo para la derrota del etnicismo germánico.

El sabio búlgaro Tzvetan Todorov, nos decía hace pocos días: “Una Europa pacifista dejó el camino expedito a Hitler; ¡los pacifistas fueron responsables de la Segunda Guerra Mundial!”. Confiemos en el aprendizaje de Zapatero respecto a estos trascendentes temas.

En cualquier caso, resulta especialmente preocupante que el nuevo presidente de gobierno en su retahíla de buenos principios que van a inspirar su gobernación -diálogo, tolerancia, humildad, respeto, paz y amor- no haya mencionado la palabra clave para los ciudadanos vascos, españoles y europeos que creemos en la superioridad de la democracia parlamentaria –con todos sus defectos- basada en los valores de la Ilustración: la palabra libertad.

La libertad individual es la esencia de la democracia, y por ello todos los sistemas totalitarios como los fascismos, los comunismos, los nacionalismos étnicos y las teocracias islámicas lo primero que hacen es cercenar los derechos humanos y los derechos cívicos que arrancan de las revoluciones inglesa, americana y francesa.

Ante los terribles retos a los que se enfrenta España, asediada por los nacionalismos étnicos secesionistas y los fundamentalismos religiosos, ante el proyecto de destrucción de la democracia española que proclaman los etnicistas vascos y catalanes apoyados por esa fantasmagórica coalición europea de partidos denominada Alianza Libre Europea, que agrupa a partidos secesionistas de todos los países europeos a excepción, curiosamente, de Alemania, ante el proyecto de destrucción de la democracia española y occidental en general que proclaman los fundamentalistas islámicos apoyados por las redes de clérigos islamistas y de Estados teocráticos, ante estas dos grandes amenazas de limpieza étnica y religiosa, sólo cabe el combate sin cuartel para defender la libertad, combate basado en el imperio de la ley.

Otro sabio proveniente de la Europa del Este liberada de la bota soviética, el polaco Ryszard Kapuscinski, reciente premio Príncipe de Asturias, nos los recordaba: “La ideología del siglo XXI debe ser el humanismo global, pero tiene dos peligrosos enemigos: el nacionalismo y el fundamentalismo religioso”. Parece que Zapatero no ha considerado estas sabias palabras a la hora de seleccionar sus socios parlamentarios. Convendría que Zapatero fuera tomando nota de los consejos de los que saben, cuando en el ejercicio de su gobierno tenga que tomar decisiones políticas de gran trascendencia para la vida y la libertad de todos los ciudadanos españoles.

Zapatero ha proclamado su fe en valores magníficos como diálogo, tolerancia, humildad, respeto, paz y amor. Pero ha olvidado que todos esos valores no pueden existir de verdad si no se basan en algo previo: el valor de la libertad. Los progresistas españoles deberíamos recordarle las más que hermosas palabras de ese gran socialista que fue Fernando de los Ríos, injustamente desechado por el desagüe de la historia del PSOE por socialistas demagogos y populistas como Largo Caballero: “¿Libertad? ¿Para qué? Para la dignidad del hombre, para la convivencia fraternal, para el progreso, para la solidaridad, para la paz, para la justicia...”.

26. ZAPATERO ANTE LA HISTORIA

Friday, March 19, 2004

La tragedia humana de dimensión colosal que se abatió sobre España el infame 11-M con el cuádruple acto de terrorismo cometido en Madrid ha tenido tres días después unas consecuencias inimaginables en el panorama político español. Lo que parecía sumamente improbable, un gobierno del PSOE de Zapatero, se ha consumado. Mientras los analistas debatían entre la mayoría absoluta o la mayoría relativa del PP, llegaron los terroristas y dinamitaron el gobierno español.

El pueblo soberano ha hablado, y ha dicho que quiere que gobierne Zapatero. Hay que respetar la voluntad popular de forma inequívoca. La ciudadanía española, conmocionada por la tragedia terrorista, entre la torpeza comunicativa del gobierno de Aznar y la manipulación del poder mediático que patrocinaba al PSOE de Zapatero, se precipitó en masa a las urnas dispuesta a castigar al arrogante e intolerante Aznar por sus múltiples errores de gobierno: decretazo, gestión del Prestige, fracaso del AVE transformado en pajarito, y ante todo y sobre todo, implicación sin condiciones en la guerra de Irak patrocinada por el ultraconservador Bush.

Todo ello estaba ahí, pero la política errática de un Zapatero que había conducido al PSOE hacia una deriva anarco-cantonalista, anárquica por su seguidismo de la extremista y antisistema IU, y cantonalista por la cesión al chantaje nacionalista capitaneado por el social-nacionalista Maragall, paladín defensor de los nacionalismo étnicos vasco y catalán, parecía que iba a obligar a la ciudadanía española de centro y moderada, que es la que decide las elecciones, a optar entre una opción muy mala, la anarco-cantonalista de Zapatero, y una opción menos mala, la conservadora del PP, con rasgos intolerantes y belicistas, pero que garantizaba el bienestar económico y constitucional de España.

Pero como decía antes, las bombas terroristas, la torpeza del gobierno de Aznar y la manipulación mediática de PRISA hicieron que muchísimos ciudadanos que habitualmente no votan, como son la izquierda antisistema, gran parte de la juventud, y ciudadanos abstencionistas desengañados de la política, se movilizaran a votar contra Aznar. Parece claro a la vista de los votos absolutos, que fue una parte pequeña de los ciudadanos españoles (alrededor de 700.000) los que cambiaron el voto al PP por el voto al PSOE, y algunos menos los que lo hicieron por el voto útil de IU al PSOE. La base del triunfo de Zapatero ha sido el aluvión de votos nuevos y de votos habitualmente abstencionistas. Por eso el líder socialista no se debería engañar: el pueblo español fundamentalmente ha votado contra Aznar, no por Zapatero. Y el chivo expiatorio ha sido el moderado y dialogante Rajoy.

Pero el futuro de España no puede ser más tenebroso. Zapatero ha de ser consciente de que ha sido sentado en la poltrona de la Moncloa en gran medida por la izquierda antisistema y por los nacionalismos secesionistas vasco y catalán, con el viento a favor originado en la onda expansiva de un criminal acto terrorista. La pinza Ibarretxe-Rovira se frota las manos ante la posibilidad de que Zapatero sucumba a sus chantajes nacionalistas y abra las puertas a la demolición de la constitución camino de la confederación primero y de la secesión después. De que abra las puertas del infierno hacia la balcanización de España.

Zapatero puede pasar a la Historia con mayúsculas de dos maneras, pero creo que lo que ya no puede ser es un personaje ajeno a la misma. Su primera opción es lanzarse por la vía prometida de la federalización sin fin de España, permitiendo el avasallamiento de las regiones ricas como Euskadi y Cataluña mediante la conversión de sus Estatutos de autonomía en una independencia de facto -especialmente en el campo financiero y político-. Ello actuaría como detonador de la dinamitación de la actual constitución de 1978, y la instauración de una fractura social a semejanza de las dos Españas que denunciara ese paladín de la izquierda ilustrada que fue Antonio Machado, y que propiciaron el guerracivilismo. En este caso, Zapatero imitaría al Lenin español, al líder del PSOE Largo Caballero que desató la Revolución de Octubre de 1934, y por lo tanto fue coadyuvante de la rebelión fascista de 1936.

La segunda opción de Zapatero es olvidar los compromisos con los partidos secesionistas y sus valedores dentro del PSOE Pasqual Maragall y Patxi López, pensar que el voto ciudadano en su gran mayoría no es antisistema ni nacionalista, y que le asusta la deriva anarco-cantonalista que puede conducir España a la explosión balcánica, y en consecuencia “dar el cambiazo” al estilo de lo que hizo Felipe González cuando llegó en 1982 a la Moncloa a lomos de la marea anti-OTAN y luego nos metió de hoz y coz en ella. En este caso, Zapatero optaría por la vía moderada y constitucional que encabezó Julián Besteiro en el PSOE de los años treinta, y que de haber derrotado a la extremista de Largo Caballero entonces, muy probablemente habría evitado nuestra Guerra Civil.

El futuro de la libertad y de la paz en España está en las manos de Zapatero. Nunca un hombre tan joven ha tenido tanta responsabilidad ante la Historia. Zapatero debería apartar con educación a militantes ágrafos como Blanco, Caldera y Chacón, y escuchar a los socialistas ilustrados y a los intelectuales progresistas que le pueden iluminar en sus decisiones. Socialistas como José Bono e intelectuales como los que firmaron el manifiesto ¡No es cierto! en defensa de la tradición de la izquierda como antítesis de los nacionalismos secesionistas pueden ayudarle en su camino hacia la refundación del PSOE como izquierda constitucional.

Por ejemplo, Zapatero debería analizar cómo la “gloriosa” revolución democrática de 1868 que implantó una monarquía constitucional en España se vio frustrada cuando el fermento anarquista, especialmente fuerte en Andalucía, Aragón y Cataluña, hizo que se proclamara posteriormente una república federal, y cómo esa influencia anarquista transformó el federalismo en cantonalismo, que en plena orgía política propició la independencia de los cantones. El caballo de general Pavía cabalgando en la Cortes acabó con la anarquía, y también con la democracia.

Zapatero será juzgado por la Historia en base a sus decisiones. Ha de optar entre el extremismo de Largo Caballero y la moderación de Besteiro, entre el anarco-cantonalismo de Pi y Margall y el progresismo de Prim, Ruiz Zorrilla y Castelar. Y aunque las presiones de los poderes fácticos seudoizquierdistas sean grandes, debería recordar que la marea de abstencionistas crónicos, izquierda antisistema y gentes de orden conmocionadas difícilmente le va a volver a votar en 2008, por lo que si su deriva filonacionalista nos conduce a la balcanización de España, en las próximas elecciones volverá al poder una derecha moderada que se haya desembarazado del extremismo aznarista y que enarbole la bandera de la constitución, de la democracia, de la libertad y de la igualdad.

25. HACIA LA BALCANIZACIÓN DE ESPAÑA
(II) LA BICICLETA CONSTITUCIONAL

Tuesday, March 2, 2004

La España del 2004 no tiene nada que ver con la Yugoslavia de 1990, pero las fuerzas oscurantistas, reaccionarias y totalitarias de los nacionalismos étnicos de Vasconia y Cataluña son idénticas a las serbias, croatas y eslovenas, y pretenden lo mismo, la desmembración de un Estado por las buenas o por las malas, con la fuerza del derramamiento de sangre y de la limpieza étnica si es necesario. Afortunadamente en España –y a diferencia de Yugoslavia- existe un partido constitucional de ámbito nacional, el conservador PP, que mantiene la cohesión del Estado, pero asombrosamente la pinza vasco-catalana, el plan Ibarretxe-Rovira, ha conseguido algo inimaginable: la destrucción y disgregación de un partido de izquierdas constitucional y de ámbito nacional como era el PSOE, convertido en una federación anarcosocialista ibérica, en una confederación de taifas cantonalistas, a cuya cabeza está un Zapatero “sin mando en plaza”.

Ibarretxe-Rovira han conseguido con sus cantos de sirena el sometimiento del socialismo catalán al proyecto secesionista, y con la jugada maestra de colocar a Imaz al frente del PNV, pretenden atraer a un Patxi López que ya ha declarado que pretende guiar al PSE por la senda de Maragall hacia el pacto con los nacionalistas vascos, y que ha respondido afirmativamente a los “requiebros amorosos” del nuevo fariseo Imaz. A todo ello se suman los poderes fácticos dentro del PSOE central como Felipe González y sus seguidores partidistas y mediáticos (grupo PRISA), que están dispuestos a todo, incluso a la desmembración de España, con tal de arrebatar el gobierno al PP.

El cautivo Zapatero, prisionero de Maragall, López y González, es un cadáver político por no haberse opuesto a este plan ominoso, que comenzó sin que lo supiéramos muy bien el día que Juan Luis Cebrián condenó a la muerte política a Nicolás Redondo el 15 de Mayo de 2001. Las taifas socialistas prefieren gobernar en coalición en unas Vasconia y Cataluña en manos de los etnicistas secesionistas, y luego intentar gobernar desde Madrid en las ruinas de España, a que se mantenga la unidad de España aunque sea el PP el que gobierne.

De cara a las decisivas elecciones a Cortes generales del próximo 14 de marzo, la hipótesis más trágica es que el PP, incluso sumando los escaños de algún partido autonómico que todavía mantenga la lealtad a la constitución como Coalición Canaria, no consiga gobernar España en medio de la tormenta secesionista que se ha desatado. Un Zapatero gobernando a las órdenes de Ibarretxe y de Carod-Rovira significaría directamente la explosión de España siguiendo las pautas de la extinta Yugoslavia. Recordemos que fue Alemania, al reconocer inmediatamente a los nuevos Estados fraccionarios, quien posibilitó la tragedia de los Balcanes. ¿Está también Alemania –y su nuevo socio Francia- interesada en la explosión de la península ibérica para mejor dominar una Europa dividida en pequeñas naciones tribales?

Pero si bien el gobierno de Zapatero parece descartado, también es posible que el PP sólo pudiera gobernar sumando los parlamentarios de CiU. Sobre esta fuerza política, que tiene en su seno una mayoría de militantes independentistas, pero también una mayoría de votantes autonomistas, recaería la responsabilidad de una decisión histórica: apoyar al gobierno de España para salvar la constitución y la democracia española, y por ende también la democracia en Cataluña, o permitir la balcanización de la península ibérica, incluyendo también Cataluña. Pujol, Mas y Durán-Lleida, que siempre se han aprovechado de la ambigüedad para pescar votos, podrían tener que decidir entre mantener el Pacto de Barcelona que es el cordón umbilical que les une al PNV y por tanto al Plan Ibarretxe-Rovira para la secesión, o entrar en un gobierno central en coalición al PP.

Más plausible parece una mayoría absoluta del PP, con o sin Coalición Canaria. Porque, a mi juicio, ni la pinza vasco-catalana ni los anarco-socialistas han contado con que España es un país maduro, de amplias clases medias, con un bienestar económico y social sin precedentes, que no va a permitir la balcanización de España. El plan Ibarretxe-Rovira probablemente fracasará porque los españoles votarán mayoritariamente al único partido nacional que queda, incluyendo muchos votantes socialistas que votarán al PP tapándose la nariz, o indirectamente quedándose en casa.

Pero también es previsible que, aunque se pueda conformar un gobierno estable del PP, y quede así garantizada la estabilidad política, la confrontación entre una única fuerza nacional –y conservadora- y todo el resto de fuerzas centrífugas encabezadas por el PSOE sea muy fuerte, lo que conllevaría a una desestabilización social y económica que perjudicaría a medio plazo a todos los ciudadanos españoles, y que mantendría vivo el germen de la fractura ciudadana. Dicho de otro modo, la constitución española se mantendría, pero el bienestar social y económico de los españoles comenzaría a declinar gravemente.

La única esperanza es que tras el fracaso en las urnas de Zapatero, el PSOE se reconstituya como un partido nacional de la izquierda democrática, expulsando de su seno si es necesario las facciones nacionalistas que tiene en el PSC y PSE. Sólo la alternancia en el gobierno español de dos partidos constitucionales, de derechas y de izquierdas, radicalmente contrarios a los nacionalismos secesionistas, acabaría con las expectativas de la pinza vasco-catalana para siempre.

Vale decir, para que los ciudadanos españoles podamos seguir disfrutando de la democracia y del bienestar social y económico es necesario que no sólo se mantenga bajo control el incendio secesionista de la pinza Ibarretxe-Rovira con un gobierno de un partido constitucional como el conservador PP, sino que el incendio se extinga definitivamente gracias a la alternancia garantizada por un partido de la izquierda constitucional. Para que España siga progresando política, social y económicamente sobre la bicicleta de la constitución de 1978 se necesitan dos ruedas, dos partidos constitucionales, uno conservador y otro progresista.

Si el PP consiguió llegar al gobierno fue gracias a la refundación de una AP ultra-conservadora y aconstitucional, transformándose en una derecha liberal-conservadora y constitucional. Es la hora de que el PSOE se refunde, y abandonando la línea extremista por su seguidismo de IU y extravagante por su alianza con las fuerzas secesionistas, se convierta en una izquierda constitucional.

24. HACIA LA BALCANIZACIÓN DE ESPAÑA
(I) LA PINZA IBARRETXE-ROVIRA

Sunday, February 1, 2004

El desafío histórico lanzado por el nacionalismo étnico vasco mediante el famoso Plan Ibarretxe que pretende la secesión de un territorio de España por etapas y a favor del viento de la limpieza étnica continuada, enfrenta por primera vez en 25 años a la democracia española con sus demonios familiares, los virus de la guerra civil ya olvidada: el separatismo vasco-catalán, la izquierda revolucionaria y la reacción fascista. El primero está más vivo que nunca, el segundo se ha metamorfoseado sustituyendo la revolución proletaria por la revolución anarco-cantonalista, y el tercero todavía no se ha manifestado, pero puede surgir en cualquier momento.

En el año 2002 nadie podía pensar que la constitución democrática de 1978 estuviera en peligro, a causa de que la democracia española pudiera ser asaltada por alguna fuerza revolucionaria. Pero desde que Ibarretxe lanzó su plan en Septiembre del 2002, y lo presentó al parlamento vasco en Octubre del 2003, las cosas han avanzado a una velocidad de vértigo. Ahora ya hay un plan institucional de insurrección para la Comunidad Vasca, de anexión de la Comunidad Navarra, y de limpieza étnica, como en la Yugoslavia de 1990.

Por si la situación no fuera ya grave, las elecciones autonómicas de Cataluña de Noviembre del 2003 han dado un resultado inesperado y peligroso. No era inesperado que el PSC pudiera desbancar a CiU que llevaba 23 años gobernando sin interrupción, pero sí que el descenso en votos de los socialistas, junto a un ascenso importante de los nacionalistas secesionistas de ERC -que les permitía ser la llave y elegir la alianza con el PSC o con CiU-, propiciara un gobierno tripartito donde el débil era el PSC y el fuerte la ERC, lo que de forma plástica todos los ciudadanos de España han podido ver con un Maragall de “reina madre” que reina pero no gobierna, y un Carod-Rovira de primer ministro que gobierna.

Pero quizá la mayor sorpresa ha sido el descubrimiento de que el líder de ERC no era un independentista sensato y racional –el famoso seny catalán- que pretendía conseguir sus planes secesionistas a muy largo plazo y siempre respetando escrupulosamente las reglas de juego democrático, sino que el tal Carod-Rovira, haciendo verdad el lugar común de que los políticos más peligrosos son los ex seminaristas –como Arzalluz y tantos etarras-, porque tienen una visión de la política no cívica e ilustrada, sino étnico-religiosa y mesiánica, ha demostrado ser un caudillo populista, xenófobo y demagogo, en línea con las figuras emergentes de ese talante en Europa, como Le Pen, Haider, el asesinado Fortuyn, etc.

Carod-Rovira se ha quitado la careta, ha nombrado a su desconocido hermano para un cargazo en la Generalitat, no ha nombrado carteras de ERC en su gobierno según la prometida y no cumplida cuota femenina, se ha peleado con todos para tratar de poner a un fiel suyo al frente de la Radio-Televisión Catalana, y como guinda para una acción de primer ministro de 30 días, él en persona, en representación de la institución más importante del Estado Español en Cataluña, se ha entrevistado con los jefes de ETA, incluyendo a Josu Ternera, el responsable del crimen colectivo de Hipercor en la Barcelona de 1987.

Carod-Rovira ha pactado, o ha intentado pactar, con una ETA que está acorralada desde que un Zapatero que ya no existe propuso a Aznar el pacto por las libertades y contra el terrorismo, y un Aznar que se ha tomado por primera vez en serio desde el Gobierno de España la derrota política y policial de ETA, y que ha acorralado a la mafia vasca por la vía policial, judicial, política e internacional.

¿Qué pretende este Arzalluz con barretina que ha emergido en Cataluña? Sin duda su plan es aprovechar el empuje de la sedición programada desde el País Vasco por Ibarretxe para, a su rebufo y dándose impulso en él, lanzar otro desafío equivalente desde Cataluña. Carod-Rovira no es un político democrático, ya se ha descubierto con sus soflamas populistas, demagogas, pendencieras y guerracivilistas, es un mesías de la etnia catalana como Ibarretxe que, a pesar de que habla de diálogo y de civismo, practica una política totalmente contraria a esos valores, porque sus ensoñaciones étnico-religiosas pasan por la imposición de unos inexistentes derechos colectivos sobre los derechos individuales de los ciudadanos vascos y catalanes, que forman unas sociedades mestizas en lo biológico y en lo cultural, y forman por ello parte inseparable del tejido social español.

Carod-Rovira no se ha cansado de decir -desde que sacó un 16 % de los votos catalanes y ello le permitió gobernar Cataluña gracias a la desorientación de un PSC narcotizado por las ansias de poder de Maragall- que siente una gran admiración por Ibarretxe. Este mesías de la tierra prometida catalana pretende lanzar una pinza diabólica contra el Estado de derecho español con un doble desafío vasco-catalán. Por eso ya el 10 de Diciembre viajó a Bilbao para apoyar a Ibarretxe y su plan secesionista, y a Elkarri y su plan de rendición del Estado de derecho a cambio del cese del terrorismo. Y por eso necesita que ETA declare una tregua, para que el plan de Ibarretxe pueda avanzar y con él, apoyándose mutuamente, el plan Carod-Rovira, planes ambos para la desintegración de España y la secesión de ambas comunidades.

Si el proyecto final de esta pinza vasco-catalana parece una locura en la Europa del año 2004, convendría reflexionar sobre la posibilidad de que hace dos años alguien pudiera creer que viviéramos lo que estamos viviendo actualmente. Y también convendría reflexionar sobre la posibilidad de que alguien pensara en 1990 en la tragedia que se cernía sobre la extinta Yugoslavia, al fin y al cabo un rincón de la Europa del siglo XX: los nacionalismos étnicos serbios, croatas y eslovenos se lanzaron hacia el exterminio mutuo y la limpieza étnica cuando se derrumbó el régimen comunista del Estado Yugoslavo, y no encontraron un partido o partidos constitucionales de ámbito nacional que mantuvieran el Estado.

¿Camina España hacia la balcanización? El desafío del plan Ibarretxe-Rovira va en esa dirección, pero hay que analizar también la estructura política y social de la España del 2004, cosa que haremos en una próxima ocasión.

23. COMPUTER SHOCK, VASCONIA, AÑO 2004

Thursday, January 1, 2004

Federico Krutwig fue el ideólogo de la ETA de los años sesenta, pero su propia evolución ideológica marca la historia del nacionalismo étnico vasco, o mejor dicho, de los dos brazos del mismo, el PNV y asimilados por un lado, y ETA y asimilados por otro.

Su obra “Vasconia” de 1963 está impregnada de nacionalismo maoísta, es decir, de marxismo-leninismo pasado por el filtro del pensamiento Mao Zedong como mortero ideológico para la independencia de colonias tercermundistas, a las que supuestamente pertenecía su Vasconia, su Euskal Herria. Pero ya en 1979 en su obra “La nueva Vasconia” ha abjurado del marxismo, y ha despachado sus contradicciones entre la supuesta ideología progresista del marxismo y la bien real ideología reaccionaria del nacionalismo con una adscripción inequívoca al etnicismo más fundamentalista basado en las teorías de Herder y en general de todos los pensadores alemanes que desarrollaron el concepto cultural o étnico de nación como reacción frente al progreso propuesto por la Ilustración -engendrada en Inglaterra y nacida en Francia- basado en la nación cívica o política.

Krutwig acumula todas las teorías antropológicas, psicológicas, históricas, políticas e incluso esotéricas que permitieron la fermentación del nacionalismo étnico alemán hasta producir el nazismo y todos los horrores que éste trajo a la Humanidad. Su nacionalismo étnico, al igual que el nazismo, también se presenta como revolucionario, proponiendo la “revolución cultural vasca” para superar tanto el capitalismo como el marxismo. Tan sólo realiza un movimiento de transferencia intelectual, desplazando de la raza aria como depositaria de ese potencial para el “hombre nuevo europeo” a la etnia vasca y en general a la base pre-indoeuropea común a la Europa occidental, y que según él alcanzó su máximo esplendor con la civilización griega. Curiosamente, el nacionalismo étnico alemán “indoeuropeizó” a la cultura helénica, y el nacionalismo étnico vasco pretende “pre-indoeuropeizarla”. Esto lo desarrolla en su obra posterior, editada en 1984: “Computer shock, Vasconia, año 2001”.

Krutwig murió despreciado por buena parte de los peneuvistas que le echaban en cara sus críticas acerbas a la ideología cristianodemócrata que imperaba en el PNV hasta los años noventa, y por buena parte de los etarras que le reprochaban sus cáusticas críticas a una ETA marxista-leninista e incluso anarcoide a partir de los años setenta. Porque Krutwig siempre defendió un frente unido nacionalista independentista, que apartara sectarismos ideológicos a un lado y que se centrara en lo fundamental para un etnicista: la consecución de la soberanía vasca y por ende del derecho a la secesión y la conformación de un Estado independiente, étnicamente vasco.

Porque Krutwig era un loco al ensoñar la Gran Vasconia, una Euskal Herria que abarcaría desde el Ebro hasta el Garona, recuperando el supuesto territorio de una etnia epipaleolítica euskaldún, como Hitler ambicionaba la Gran Alemania basada en la raza aria más pura, la germánica. Pero tenía claro que el objetivo de la independencia sólo se lograría con la unión de todas las fuerzas nacionalistas para combatir sin cuartel a las fuerzas vascas deseosas de seguir perteneciendo a España y Francia, y por supuesto para derrotar a ambos Estados.

Y por eso Krutwig habría celebrado como un éxito personal el pacto PNV-ETA de 1998 y su consecuente Acuerdo de Lizarra, que se marcaba como objetivo unir todas las fuerzas nacionalistas y condenar cualquier acuerdo con las fuerzas españolistas, para iniciar así el camino hacia la independencia. Y por supuesto habría bendecido el Plan Ibarretxe como herramienta para ese objetivo, al tratar de atraer de nuevo al redil a esa ETA dominada provisionalmente desde 1999 por iluminados “anarcoides chusmaceros” que diría él, y “comprar” así la autodeterminación de Vasconia al precio de propiciar el fin del terrorismo.

No olvidemos que frente al Euzkadi del primitivo PNV, y el Euskadi de la propia ETA (Euskadi Ta Askatasuna), Federico Krutwig levantó por primera vez en 1963 la bandera ideológica de su Vasconia, es decir, de la Euskal Herria étnica que ahora tanto los primeros como los segundos defienden sin ambages, tanto en el Acuerdo de Lizarra como en el Plan Ibarretxe.

Y si el enloquecido Krutwig diseñaba, en el marco de la revolución cibernética que en los ochenta se vislumbraba en el horizonte, el inicio de la revolución cultural vasca para la Vasconia del año 2001 como punto focal del nuevo milenio, quizá este momento crucial para el País Vasco se dé tan sólo con tres años de retraso, y sea en efecto el año que nace, el 2004, un año decisivo para los ciudadanos vascos. Porque Ibarretxe amenaza con la implantación de su Plan secesionista para este año, porque ha conseguido colocar a su peón J.J. Imaz al frente del PNV, y porque ETA, destrozada por el imperio de la ley que el gobierno español ha desarrollado en todos los frentes –policial, jurídico, gubernativo, legislativo e internacional-, puede acabar aceptando como programa de mínimos su ominoso Plan.

Si Josu Ternera logra convencer a los pistoleros que ha llegado el momento de dejar de arrear al árbol porque está a punto de quebrarse definitivamente, y de que es mejor ponerse a recoger los frutos abundantemente caídos durante cuarenta años de terrorismo, todos los nacionalistas juntos en santa comunión, incluso se podría presentar el añorado “frente nacional vasco” a las elecciones generales de Marzo. Si no es posible, al menos un alto el fuego permitiría la celebración de un referendum de autodeterminación. Y si no, en cualquier caso parece alcanzable una mayoría absoluta para los nacionalistas en unas elecciones autonómicas adelantadas al Otoño. A partir de ahí, la sodomización del Estado de derecho español que supondría la implantación por las buenas o por las malas del mencionado Plan, tan sólo requeriría buenas dosis de vaselina, es decir, de camuflaje de un acto constituyente y secesionista vasco bajo el disfraz de una reforma del estatuto y de la constitución.

En estos casos siempre ha sido apreciada la presencia del palanganero, del servidor que acarreaba con el agua y el jabón, y la vaselina si era necesario, para solaz de sus amos. Parece que IU definitivamente ha aceptado el encargo, pero esta fuerza es irrelevante en el conjunto de España. Tan sólo si el PSOE sucumbe a ese triste destino, la democracia en Vasconia, y por ende en España entera, podrá peligrar. Su deriva hacia el anarco-cantonalismo hace presagiar la tragedia, pero todavía es posible la reconducción de este partido a la senda de la izquierda constitucional.

Realmente, puede llegar a producirse el “computer shock, Vasconia, año 2004” ensoñado de alguna manera por Federico Krutwig. La solución al enigma vendrá dada en buena parte por los resultados de las elecciones generales de Marzo.

Organizaciones por la libertad:

¡Basta Ya!

¡Libertad Ya!

Foro Ermua

Fundación para la Libertad

Asociación Víctimas del Terrorismo


Revistas digitales:

El Catoblepas

El Escéptico digital

Papeles de Ermua


El Periodista Digital