LA VASCONIA DE LAS LUCES

Por Patxi Arroeta

François-Marie Arouet (Voltaire) marcó un punto de inflexión en el Siglo de la Luces, en el movimiento cultural de la Ilustración, al basar la defensa de la tolerancia en el lema “aplastemos la infamia”. Vale decir, en la lucha contra la intolerancia, expresada fundamentalmente en tres vertientes: la superstición, la tiranía y el fanatismo. El humilde autor de estas líneas es un vasco que combate con la palabra esta triple amenaza que hoy en día supone el nacionalismo étnico vasco, que combate con la palabra libre, sin miedo a resultar molesto. Porque sabe que la luz, las luces, molestan a los ojos de quienes viven en la oscuridad.

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52. LA SEGUNDA MUERTE DE M.A. BLANCO

Saturday, June 24, 2006

Estamos asistiendo a algo horrible, al segundo asesinato de Miguel Ángel Blanco, la muerte política, después de la muerte física hace 9 años de un ciudadano vasco inocente cuyo único pecado era ser concejal de un partido político democrático que defendía –y todavía defiende al contrario que el PSOE- la democracia española expresada como Constitución de 1978.

Estos días asistimos atónitos a ver cómo los asesinos de M.A. Blanco se reían de la familia Blanco y de todos los españoles, con una arrogancia extrema, con la soberbia que les da el saber que han sido ellos, los asesinos orgullosos de serlo sin un ápice de arrepentimiento, nombrados por el presidente del gobierno “interlocutores para la paz”. ¿No es esto alta traición?

Estos días asistimos atónitos a ver cómo ETA informa en su comunicado que Zapatero ha adquirido compromisos previos con la organización terrorista. ¿No es esto alta traición?

Estos días asistimos atónitos a ver cómo el juez Grande-Marlaska abre una investigación secreta para depurar responsabilidades de miembros de la Policía, empezando por el comisario jefe de la lucha antiterrorista Telesforo Rubio, conocido por sus presuntos perjurios en la investigación del 11-M, que han alertado a ETA de próximas operaciones antiterroristas. ¿No es esto alta traición?

Estos días asistimos atónitos a ver cómo el sedicente dirigente del PSE, el tal Pastor, anuncia acercamiento de presos etarras para este verano, mientas continúa el terrorismo callejero –ayer en Getxo y Gorliz- y la extorsión a empresarios. ¿No es esto alta traición?

Estos días asistimos atónitos a ver cómo la Policía investiga contactos de socialistas vascos con el entramado etarra, donde al parecer otro dirigente del PSE pide que no extorsionen a un amigo suyo. ¿No es esto alta traición?

Algunos estamos atónitos, pero no parece que la mayoría de los españoles lo estén. ¿No es esto alta traición?

Flota en el ambiente un nauseabundo hedor, el de un ciudadano vasco asesinado hace 9 años en nombre de la autodeterminación de la mítica Euskal Herria que anexiona a Navarra, y que ha sido sacado de su tumba para volver a matarlo otra vez, en esta ocasión para asesinar políticamente lo que él y otros muchos defendían y el infame presidente de gobierno español se propone conceder a ETA para que deje de matar: la rendición del Estado de derecho.

Ese nauseabundo hedor viene de la Moncloa. ¿No es esto alta traición?

51. A POR LOS JUECES

Saturday, May 27, 2006

El grupo mediático PRISA ha marcado el objetivo al gobierno para los próximos meses. Ayer el clérigo laico de esa religión política que es la izquierda anarco-cantonalista y sectaria, el ayatolá Gabilondo desde su púlpito televisivo de la Cuatro arremetía contra el juez Grande-Marlaska. Acusación: no ser un juez flexible, un juez “sensible” al proceso de paz (sic) que ha iniciado el charlatán de la Moncloa. Dicho en otras palabras, no ser un juez prevaricador, que adapte las sentencias a las necesidades política del gobierno de turno.

Hoy, con más finura pero también con más inteligencia, el diario El País en lo que parece un editorial ponderado, deja caer subrepticiamente el mismo mensaje: los jueces como Grande-Marlaska deberían no extremar el celo en la lucha contra el terrorismo, porque el proceso de paz (sic) está pasando por momentos muy delicados.

PRISA y su gobierno títere zapateril están intentando liquidar a los elementos que se oponen a su proceso de rendición del Estado de derecho ante la organización nacionalista terrorista ETA. El Partido Popular, único partido nacional que se opone a la negociación política con ETA a la espera de que algún día la izquierda nacional se recomponga en otro partido diferente al PSOE, sea o no Ciudadanos de España tras la estela del partido catalán de Boadella, Espada y Carreras, el PP decíamos ha sido sentenciado al “apartheid” político desde el pacto del Tinell.

El rasputín Rubalcaba intentó la voladura controlada de la AVT –otra barricada en la defensa de la Libertad- con un candidato sacado de la chistera del zapatero de Hamelin para derrotar al indomable Alcaraz, pero le salió el tiro por la culata. No era posible derrotar la defensa de la Dignidad, la Justicia y la Memoria precisamente en el colectivo que ha derramado su sangre en la defensa del Estado de derecho ante el terrorismo.

Pero hay un objetivo estratégicamente mucho más importante para los que dirigen el proceso de rendición a ETA: la Justicia. Con un gobierno, un parlamento y unos medios de comunicación que en su mayoría apoyan la balcanización de España como medio para firmar el armisticio (sic) con ETA, sólo el Poder Judicial mantiene a trancas y barrancas su independencia. Es cierto que con el mamporrero Conde-Pumpido ZP está consiguiendo victorias parciales a favor de ETA (defenestración de Fungairiño, fiscales que actúan no como defensores de los ciudadanos sino como abogados de Batasuna, etc). Pero hay jueces de la Audiencia Nacional como Grande-Marlaska que actúan haciendo cumplir la ley de partidos y las leyes contra el terrorismo y sus colaboradores. Y el Tribunal Supremo mantiene una exigua mayoría de magistrados, encabezados por su presidente Hernando, que están dispuestos a aplicar el imperio de la ley.

Por eso el otro día el portavoz político de ETA puso sobre la mesa lo que erróneamente se ha interpretado como una amenaza a Zapatero, cuando anunció solemnemente -¿por qué todos los miserables son tan solemnes cuando hablan ante la TV?- que las actuaciones judiciales para encarcelar a los batasunos acusados de delitos relacionados con el terrorismo supondría el fracaso del proceso de paz (sic). Esto no era una amenaza a Zapatero, porque el objetivo y el camino de esta negociación política Gobierno-ETA está acordado y pactado hace tiempo, ahora se trata de escenificarlo como si España fuera el patio de Monipodio. Las palabras de Otegi simplemente marcaban el próximo objetivo a eliminar por el gobierno, la independencia del Poder Judicial.

Ya verán ustedes cómo de una forma u otra el juez Grande-Marlaska desaparecerá pronto de escena si no se pliega a los “consejos” mediáticos de PRISA. Y sobre todo, ya verán ustedes cómo en el próximo Otoño se librará una batalla sin cuartel para suceder a Hernando por un presidente del Supremo y del CGPJ que sea “sensible” a la situación política. Sólo entonces, con el Poder Judicial domeñado, con los cuatro poderes del Estado sumisos, la negociación ZP-ETA comenzará a dar sus frutos: legalización de Batasuna, acercamiento de presos, presentación del aparato político de ETA a las elecciones municipales y forales -¡Navarra!-, excarcelación de algunos presos sin delitos de sangre, proceso de elaboración de una constitución para Vasconia bajo el disfraz de nuevo estatuto, elecciones generales que ZP gana holgadamente, y entonces ya “fuera caretas”: declaración de la soberanía de la nación vasca (sic) que incluye a Navarra y amnistía a todos los asesinos etarras bajo el disfraz de indultos individuales.

50. NAVARRA, BOTÍN IRRENUNCIABLE

Friday, April 14, 2006

Mientras el gobierno del infame Zapatero continua con su engaño masivo hablando de un falso proceso de paz, cuando lo que ha negociado, negocia y negociará con ETA es un proceso de autodeterminación (sic) para la Gran Euskal Herria imperial, la organización etarra a través de su órgano interno y de su portavoz político Arnaldo Otegi sigue marcando la hoja de ruta y el calendario político de la España constitucional ya claramente en derribo.

Todos sabemos que el proyecto de un País Vasco independiente requiere como condición imprescindible la anexión de Navarra por razones económicas y demográficas. Para los independentistas catalanes la anexión de la Comunidad Valenciana y Baleares es conveniente desde el punto de vista étnico-cultural, pero no imprescindible económico-demográficamente. Pero para ese pequeño pueblo en las faldas de los Pirineos que baila al son del tamboril, como nos definió Voltaire a los vascos, la anexión del Antiguo Reyno es absolutamente imprescindible para alcanzar la masa crítica que permita la viabilidad secesionista.

Por eso ya han declarado los portavoces de los terroristas que desde el principio dejaron claro a Eguiguren, en las infames negociaciones que comenzaron mientras Zapatero firmaba con el PP el Pacto por las Libertades y contra el Terrorismo, que “Navarra es irrenunciable”. Por eso ETA afirma en su “Zutabe” que el precio político a pagar por el falso armisticio se resume, como en 1978, en la alternativa KAS: Amnistía, Autodeterminación y Navarra.

Tres acciones inconstitucionales e ilegales, pero que ZP sorteará bordeando la ley gracias a su “rasputín” Rubalcaba y su experiencia con el estatuto catalán. La amnistía será disfrazada de “medidas de reinserción”, la autodeterminación se ocultará bajo el disfraz de un “nuevo estatuto vasco” que proclame la nación vasca, y la anexión de Navarra se envolverá en la engañifa de la famosa “Dieta vasco-navarra” que tanto el PSE como el PSN comienzan a plantear tímidamente.

La traición del PSN, a las órdenes del infame de la Moncloa, a la constitución del 78 se ha demostrado hace unos días, cuando los socialistas navarros se han negado a votar una moción de UPN para declarar que Navarra no debe ser moneda de cambio en la negociación con ETA.

El Plan Zapatero está claro: Batasuna, con otro nombre, se podrá presentar a las elecciones municipales y forales (incluyendo las de Navarra) dentro de un año, de forma que ETA vuelva a dominar los ayuntamientos vascos y navarros e imponga así la intimidación social que impida la auténtica libertad, amén de volver a ingresar una enorme financiación pública para la organización terrorista. Y tanto en la Comunidad Vasca como en Navarra se podrán formar mayorías de la confederación social-nacionalista realmente existente en España desde 2004, de manera que en Euskadi “todos menos el PP”, al estilo catalán, redactarán una constitución para la nación vasca (sic) disfrazada como nuevo estatuto, y en Navarra la misma alianza del PSN con los nacionalistas vascos permitiría un gobierno foral pro-anexión con el País Vasco, que disfrazado convenientemente bajo el nombre de “Dieta vasco-navarra” sería el embrión de la futura Gran Euskal Herria. Y todo ello aderezado por los consabidos referendos supuestamente de aprobación del nuevo estatuto vasco y de consulta a los navarros según la famosa disposición transitoria cuarta de la constitución.

La gran mentira. El gran engaño. Todo al estilo del Estatut. El Plan Zapatero no consiste en la voladura de la Constitución de 1978, sino en desmontar pieza a pieza y paso a paso los pilares que la fundamentan. La proclamación encubierta de Cataluña como nación ha sido un primer paso muy importante, pero la auténtica obra de ingeniería zapateril va a ser la construcción de una nueva nación, la Euskal Herria Una-Grande-Libre, que requiere no sólo la confederalización del País Vasco, sino la simultánea agregación de otra comunidad, Navarra, al entramado etnicista.

Navarra, desde el nacimiento del nacionalismo étnico vasco en la cabeza del demente y protonazi Sabino Arana hasta la irrupción de ETA en los años sesenta como organización nacional-leninista, siempre ha sido un botín necesario para el nacionalismo vasco. Un botín irrenunciable, ha dicho ese “hombre de paz” que según Zapatero es Arnaldo Otegi.

49. EL PLAN DE ZP Y EL PLAN DE ETA

Sunday, March 19, 2006

El plan del infame, el plan Zapatero para la voladura más o menos controlada de la España constitucional, avanza, gana posiciones, consigue metas volantes, camina hacia la victoria final, que es por un lado la declaración de una tregua por parte de ETA que le permita ganar las próximas elecciones generales, y por otro reventar la constitución del 78 para instaurar una confederación de facto de naciones ibéricas que le permita mantener por muchos años una especie de partido único a la mexicana sin alternativa posible. Partido único que es lo que supone esa “alianza de naciones” o confederación social-nacionalista.

Zapatero va abatiendo opositores a su infamia. Ayer caía uno –una- de los pocos militantes socialistas que se atreven a denunciar en público la traición de Zapatero: Rosa Díez. Pobres socialistas vascos. Nunca pensé que se pudiera ser tan ruin moralmente como estos López, Pastor, Eguiguren y compañía.

Pero en la mira de Zapatero hay nuevas piezas a derribar. Por ejemplo, el juez Grande-Marlaska, que está encarcelando a terroristas como Olano, Petrikorena y previsiblemente Otegi, pese a la oposición del miserable Cándido, gran “chamberlán para la injusticia” nombrado por Zapatero. Atentos, porque pronto veremos cómo le mueven la silla a este juez justo.

Y para después del verano, se prepara la cacería definitiva: el presidente del CGPJ y del Tribunal Supremo, Hernando. Realmente ésta es una pieza cinegética definitiva para que la Justicia, como dicen ya sin escrúpulos muchos socialistas, desde Conde-Pumpido a López Aguilar, desde Patxi López a Pastor, “se adecue al proceso de paz”. O sea, para que el Poder Judicial se rinda a ETA, como ya se han rendido el Ejecutivo y el Legislativo.

Pero ETA nunca entregará las armas sin lograr su objetivo, la independencia de esa entelequia nazi llamada Euskal Herria que incluye el botín de Navarra, similar a la Gran Alemania del “anschluss”. Ese plan de ETA es desvelado esta semana por la revista Época:

“Euskal Herria, independiente en cinco años
17.03.06 @ 18:23:09. Archivado en Gobierno, Política, Intereconomía
Felipe Valdés (Periodista Digital).- Y los presos, libres como máximo en 2014. Esos son los deseos de la banda terrorista ETA, sus condiciones, su "negociación". Y el PSE ya las conoce, `Josu Ternera´ se las ha entregado a Patxi López.
El secretario general de los socialistas vascos, Patxi López, conoce las reglas del juego que impone ETA. El dirigente etarra `Josu Ternera´ se las hizo llegar, y se basan en tres puntos básicos.

Ya en el kiosko

En primer lugar, la legalización inmediata de Batasuna como partido político. Y debe producirse antes del Aberri Eguna. En segundo lugar, convocar un referéndum sobre la autodeterminación de Euskadi en un plazo máximo de cinco años. Y, por último, la liberación de todos los "presos políticos" en un plazo máximo de ocho años.
Así será la paz que exijan los asesinos. Lo cuenta Época en el número de esta semana, que ya está en los kioskos. Según cuenta Enrique de Diego en su reportaje, el primer paso vendrá de mano de ETA, con el anuncio de una tregua, y luego tendrá que ser la Administración la que enseñe sus "buenas intenciones". ¿Será este el fin de la violencia etarra o sencillamente un peldaño más?“

Zapatero alcanzará su objetivo electoral con la tregua, engañando a ETA como a ERC con un nuevo estatuto que proclame la “nación vasca” y conceda a ésta un estatus confederal en la práctica. Pero cuando ETA se sienta engañada, porque lo que ellos quieren es la secesión total, previa anexión de Navarra, volverán como en el 2000 a asesinar de nuevo.

¿Quién será la primera víctima de ETA cuando se acabe la tregua que viene?

48. LA PAZ DE AZKOITIA

Saturday, February 18, 2006

A pesar de los desmentidos de la vicepresidenta, todos los españoles sabemos que Zapatero ha negociado con ETA por personas interpuestas una “hoja de ruta” para el llamado fin de la violencia. Una vez que la organización terrorista declare la tregua, Zapatero pondrá luz sobre la hasta ahora clandestina negociación, y ésta será ya pública.

ETA, tiene razón Egibar aunque alguna gente del PP poco ilustrada se eche las manos a la cabeza, es una organización política que utiliza el terrorismo junto con otros instrumentos como la lucha partidista mediante Batasuna, la batalla sindical con LAB, la confrontación cultural por medio de AEK, el combate callejero gracias a Segi, etc. Por eso, ETA sólo abandonará las armas cuando consiga sus objetivos políticos, que son “capacidad para decidir” y “territorialidad”, es decir, autodeterminación de la nación vasca previa anexión de Navarra. La excarcelación de los presos se da por supuesto, y como simple “propina”. Lo primero se negociará en la mesa de partidos, y lo segundo en la mesa gobierno-ETA.

Durante treinta años unos mataban y otros morían, esa es la gran diferencia con el llamado conflicto de Irlanda del Norte, donde había dos bandos que se mataban unos a otros. Por eso aquí en España, donde ETA mata y los ciudadanos mueren sin tomarse la justicia por su mano, no es admisible que se hable de un armisticio, de que se hable de una paz sin vencedores ni vencidos. Si los asesinos logran su objetivo político por el que han matado, y además salen a la calle, la infamia cometida por el gobernante que lo haga posible será inmensa. Si no hay Justicia, todo es posible, donde no hay Ley florecen las pequeñas leyes, la ley del talión, la ley de Lynch…

Zapatero no acudió al congreso mundial de las víctimas del terrorismo no por error, sino premeditadamente, a pesar de que su ausencia iba a tener un coste mediático. Pero él sabía que parte de las víctimas, con razón, le iban a abuchear y a hacer el vacío, lo cual habría sido mucho peor para su imagen de hombre bueno, sonriente, justiciero, rojo, defensor de mujeres, líder de los humildes y lleno de ansia de paz. Por eso el cobarde Zapatero no fue a Valencia.

Porque las víctimas del terrorismo sin excepción piden lo que Zapatero no puede dar porque ETA nunca aceptará: una paz con vencedores y vencidos, una paz con Justicia, Dignidad y Memoria. Cuando un bando ha asesinado y otro bando ha muerto sin rebelarse fuera de la ley, sólo puede haber paz cuando la Ley impere sobre el Terror, cuando los asesinos entreguen las armas sin concesiones políticas ni penales. Para aquellos que se arrepientan, quizás la sociedad pueda tener algún gesto de piedad. Pero nunca dar la razón a los asesinos aceptando sus objetivos políticos ni aceptando que los terroristas salgan a la calle sin pedir humildemente perdón a las víctimas.

Y eso es justamente lo que los etarras y nacionalistas vascos en general nunca harán. Lo hemos visto recientemente en Azkoitia: los asesinos del marido de Pilar Elías humillan y torturan psicológicamente a diario a la viuda de su asesinado, y no comprenden cómo esa viuda no se humilla por el contrario ante ellos. Y la mayoría del pueblo de Azkoitia, la mayoría nacionalista, apoya a los asesinos y quita la razón a la víctima del terror.

Ese es el paradigma de Azkoitia, ese es el paradigma de la paz de Zapatero, esa es la paz de Zapatero: una paz como armisticio entre dos bandos en guerra, a pesar de que sólo existe uno que mata, una paz sin vencedores ni vencidos, es decir, donde los asesinos se equiparan a los asesinados, y por lo tanto lo vencido es la justicia, la dignidad, la memoria, la democracia, la libertad, el Estado de derecho.

La paz de Azkoita es la paz de Zapatero. La paz de Azkoitia recuerda a la falsa paz de Munich de 1938, cuando el terrorista y jefe de gobierno Adolf Hitler, que se había anexionado Austria y los Sudetes de Checoslovaquia, pactó la no beligerancia con los “apaciguadores” y “contemporizadores” gobernantes inglés y francés, los infames Chamberlain y Daladier. Naturalmente, una vez engañados y neutralizados esos gobernantes débiles y decadentes, al año siguiente Hitler invadió Polonia y el resto de Europa, porque el nacionalismo étnico es insaciable, y jamás se detiene en el proceso de exterminio de otros pueblos, porque sencillamente está en su naturaleza, como en la naturaleza del escorpión está matar a la rana que le ayudaba a cruzar la charca.

Winston Churchill tuvo la valentía, a contracorriente de la opinión pública británica anestesiada por el falso pacifismo, como actualmente la española está narcotizada por el mantra del diálogo, el respeto y el ansia infinita de paz de Zapatero, de decir al primer ministro Chamberlain lo que nadie quería oír: “Gran Bretaña y Francia tenían que elegir en Munich entre la guerra y el deshonor. Eligieron el deshonor. Tendrán la guerra”.

Podemos decir algo parecido de Zapatero. Ha elegido el deshonor de pactar la rendición del Estado de derecho ante una organización terrorista, eso sí, a plazos, para no escandalizar a la sociedad española. Su ensoñación es que la tregua le permitirá ganar las próximas elecciones. Después, una vez asentado por otros cuatro años en la Moncloa, ya se excarcelará a los presos, y ya se encontrará una “solución como sea”, una “solución a la catalana” para las pretendidas anexión de Navarra y soberanía de la mítica Euskal Herria.

Zapatero ha elegido el deshonor, pero tendrá la guerra, porque la Bestia Étnica es insaciable. ETA pretende la destrucción de España para lograr la independencia de la Gran Euskal Herria, y no parará hasta lograrlo. Al final, Zapatero, como los cobardes Chambelain y Daladier, por ceder ante el Terror sumirá a su país en una guerra cruenta.

Esa es la paz de Zapatero: la falsa paz que traerá la guerra de verdad. La paz de Azkoitia, donde los verdugos humillan a las víctimas.

47. 2006, EL AÑO DE LA INFAMIA

Saturday, January 7, 2006

Lo venimos diciendo algunos, lo vienen anunciando muchos –pero no todos, desgraciadamente- de los intelectuales y ciudadanos de a pie que, a raíz del secuestro, tortura y asesinato de Miguel Ángel Blanco en 1997, constituyeron foros y asociaciones cívicas contra el nacionalismo obligatorio y la siniestra sinergia entre los arreadores del árbol y los recogedores de las nueces.

Pues bien, parece que el nuevo año 2006 será el año de la infamia, el año de la justa ira, porque parece que todo se prepara desde la Gran Vía madrileña y su delegación de la Moncloa para rendir el Estado constitucional a la organización terrorista ETA, cuyo objetivo irrenunciable –según lo reclaman una y otra vez tanto los mismos pistoleros escondidos en Francia por medio de sus insoportables comunicados y boletines Zutabe, como sus portavoces políticos, sindicales, lingüistas y sociales- es la demolición del edificio constitucional construido en 1978 por primera vez en la triste historia española por consenso entre las dos Españas que habitualmente habían discutido a garrotazos, como muy bien ilustró el ilustrado Francisco Goya.

Porque ETA reclama lo que un Estado de derecho no puede conceder: su autodisolución. Pues eso y no otra cosa es el repetido reclamo etarra: Autodeterminación y territorialidad, es decir, demolición de la soberanía nacional que reside desde la Modernidad, desde 1812, en el pueblo español, tanto por la secesión de una parte de España –un País Vasco dirigido por una elite fanática- como por la insólita anexión por parte de los escindidos de otra parte de España –Navarra-.

Y eso es lo único que Zapatero puede conceder a ETA, porque es el único botín por el que los nacionalistas étnicos vascos están dispuestos a cesar con el fuego de las armas. Naturalmente que luego, además, habrá que firmar la excarcelación de los 700 terroristas presos y la vuelta de los casi otros tantos exiliados y deportados, el retorno de más de mil criminales a sus casas para infamia e ignominia de las mil familias víctimas del terror nacionalista. Pero es tan sólo un fleco técnico...

Lo más triste de todo, al menos para los que combatimos el nacionalismo español durante la dictadura franquista desde posiciones de izquierda, y que luego hemos luchado contra el nacionalismo étnico vasco también desde la izquierda, aliándonos antes y después con la derecha democrática, puesto que antes que progresistas o conservadores somos demócratas, lo más triste y terrible de todo es ver cómo los socialistas vascos dirigidos por Patxi López, otro Montilla con síndrome de Estocolmo, otro maketo o charnego que sublima su complejo de inferioridad étnica adoptando una ideología etnicista, camina de la mano del frente nacionalista de Lizarra para culminar la infamia.

Si triste fue la traición a la democracia española del PNV en 1998 al firmar el pacto de Lizarra por el que aceptaba el objetivo de ETA de destrucción de la democracia española y también la exclusión de los partidos no nacionalistas en la vida política vasca, más triste es todavía la traición a la democracia española de un PSOE dirigido por el charlatán de feria de la Moncloa Zapatero, y un PSE comandado por su monaguillo López, pues ambos han aceptado en 2005 los objetivos del frente nacionalista de ruptura de la constitución y de exclusión del PP de la vida política vasca. Todo esto en coherencia con el pacto del Tinell de 2003 en el que PSC-PSOE, ERC e ICV firmaron iguales objetivos para Cataluña.

El círculo se cierra: Lizarra, Perpiñán, Moncloa. Si los ciudadanos españoles no lo remediamos, 2006 será el año de la infamia.

Organizaciones por la libertad:

¡Basta Ya!

¡Libertad Ya!

Foro Ermua

Fundación para la Libertad

Asociación Víctimas del Terrorismo


Revistas digitales:

El Catoblepas

El Escéptico digital

Papeles de Ermua